Opinión
Sin carnet
Por Eugenio García Gascón
Arabia Saudí es el único país del mundo donde las mujeres no pueden conducir. No hay ninguna ley que lo prohíba, pero los agentes de policía tienen orden de detener cualquier vehículo que vaya conducido por una mujer, a la que posteriormente se le puede sancionar de maneras muy diversas.
El sábado último decenas de mujeres protestaron contra la prohibición tomando el volante de los vehículos de otros miembros de su familia en la tercera protesta de este tipo que tiene lugar desde 1990. La otra fue en 2011.
En general, las mujeres condujeron acompañadas por parientes varones, y en algunos casos los agentes de policía detuvieron los coches, obligaron a las mujeres a abandonar el asiento del piloto, les hicieron prometer que no volverían a conducir y entregaron las llaves a los parientes varones.
Un diario saudí informa que 14 mujeres fueron arrestadas. La agencia de noticias alemana DPA se hizo eco de las detenciones utilizando un eufemismo muy socorrido cuando se habla de Arabia Saudí, al que menciona como "reino conservador".
Algunas mujeres se hicieron filmar al volante y han colocado los videos en internet. En su mayoría son mujeres que conducen con toda o casi toda la cara cubierta por un velo. Estas mujeres y sus simpatizantes creen que la prohibición es una rémora del pasado y pronto se levantará.
Pero este "pequeño" problema suscita otro mucho mayor: el de la situación de las mujeres en los países árabes de Oriente Próximo. El peso de la tradición y de la religión cae como una espada sobre las mujeres árabes en muchos casos.
La llamada "primavera árabe" no ha resuelto las cosas. Casi se podría decir lo contrario. El precedente iraquí tampoco es muy alentador: la situación de las iraquíes es mucho peor durante la "democracia" de nuestros días que durante la dictadura de Saddam Hussein, en todos los aspectos.
La "primavera egipcia" ha sido frenada por un golpe militar, pero tampoco era muy alentadora, y en el caso sirio si cae Bashar al Asad las mujeres pueden ir preparándose para lo peor.