Opinión
En la Casa Blanca
Por Eugenio García Gascón
En las próximas horas el presidente Mahmud Abás se reunirá en Washington con Barack Obama. Los americanos quieren que Abás prorrogue las llamadas "negociaciones" con Israel, cuyo mandato expira a fines de abril, hasta finales año.
El balance de las llamadas "negociaciones" que se reiniciaron en julio ha sido un fracaso, como cabía esperar. Los israelíes han seguido construyendo a destajo en los territorios ocupados y en Jerusalén oriental no hay ya ninguna zona exenta de la expansión israelí.
¿Tienen algún sentido los viajes de John Kerry a la zona? Evidentemente, no. ¿Tiene algún sentido la reunión de hoy entre Obama y Abás? La respuesta es idéntica a la anterior. ¿Entonces qué hace Abás en Washington?
A sus 79 años Mahmud Abás ya lo ha visto todo y lo ha intentado todo, y los resultados también están a la vista. En alguna ocasión el propio Abás ha dicho que si las "negociaciones" no avanzaban, él se iría a su casa y entregaría las llaves de los territorios palestinos a Israel para que se hiciera cargo de la ocupación tal como prevén las leyes internacionales.
Eso es justamente lo que debería haber hecho hace mucho tiempo, puesto que la resolución del conflicto no depende de él ni de ningún otro dirigente palestino, sino de la presión que ejerza la comunidad internacional sobre Israel, y desgraciadamente no existe presión de ningún tipo, de modo que Israel puede seguir expandiendo la colonización a su antojo mientras los grandes líderes demócratas de Occidente, Obama, Merkel, Cameron y Hollande, miran para otro lado.
Y, sin embargo, Abás está hoy en Washington. ¿Y qué va a hacer cuando se siente con Obama? Pues en medios palestinos se comenta que va a pedirle una vez más que corte la expansión colonial y que Israel libere a algún preso palestino, incluido Marwan Barguthi, para acallar el enorme malestar que hay entre la población de Cisjordania y Gaza.
No sabemos qué saldrá de la reunión, pero puede tenerse la plena seguridad de que las "negociaciones" en curso son una pérdida de tiempo, y que la extensión de las "negociaciones" no conducirá a ninguna parte mientras Estados Unidos y Europa no cambien su política.