Opinión
Civilizaciones ET
Por Ciencias
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EL ELECTRÓN LIBRE // MANUEL LOZANO LEYVA
* Catedrático de Física atómica, molecular y nuclear en la Universidad de Sevilla
La probabilidad de que exista vida extraterrestre no es pequeña incluso si nos restringimos a la lógica de que esté basada en las proteínas y el ADN. Pero, qué duda cabe, lo que nos suele interesar es detectarla y, en particular, que haya gente en la galaxia con la que nos podamos entender por raros y feos que sean. Porque encontrar bichos, musgos e incluso bestias nos dejaría atónitos, pero contactar con seres civilizados con los que departir amablemente sería impresionante.
Hay varias fórmulas para evaluar la probabilidad de que haya civilizaciones tecnológicas en la Vía Láctea, pero todas mezclan variables que se pueden estimar con otras cuyos valores son especulativos. O sea, que son fórmulas de las que ponen nervioso a cualquier científico. Ejemplos de las primeras variables son el número de estrellas parecidas a nuestro Sol, la fracción de estas que tienen planetas en su zona habitable y el porcentaje en los que puede surgir la vida. Ejemplos de las segundas implican la probabilidad de que la vida se encarrile hacia la inteligencia, que a los seres inteligentes les dé por la tecnología (les podía dar por la mística o el placer desaforado) y en particular por las comunicaciones y el interés por comunicarse con otros habitantes de la galaxia. Todo lo anterior, además, hay que acoplarlo a una escala de tiempos. O sea, hemos de continuar especulando sobre cuánto dura una civilización así, ponerlo en el contexto de la evolución de su planeta y que todo ello pueda ajustarse a nuestra propia evolución. De poco valdría que unos extraterrestres altamente tecnificados trataran de entenderse con australopitecos.
Los resultados de las (absurdas) fórmulas anteriores proporcionan valores que van desde una hasta miles de millones de civilizaciones tecnológicas, o sea, que es compatible que estemos solos en la Vía Láctea con que ésta esté atiborrada de gentes mucho más listas que nosotros. Aun así, la distancia media entre tales civilizaciones sería de 15 años-luz. Llevamos muchas décadas enviando mensajes con información tal como la situación de la Tierra en la intersección de los chorros de luz emitida por decenas de estrellas de neutrones, imágenes nuestras, el esquema de la molécula del ADN, y muchas otras cosas fácilmente comprensibles. Nadie nos ha respondido. Una vez le preguntaron sobre esto de las civilizaciones extraterrestres al físico nuclear Enrico Fermi y, algo disgustado, estableció la llamada paradoja de Fermi. Simplemente preguntó a su entrevistador: “¿Por qué no están aquí esos seres?”. Dejo al lector la posibilidad de que la conteste sin sugerirle yo nada.