Opinión
Culito, culito
Por Ciencias
INCREÍBLE, PERO CIENCIA // MIGUEL ÁNGEL SABADELL
En 1986 los cirujanos David B. Busch y James R. Starling se dedicaron a recoger toda la evidencia diseminada por las revistas médicas acerca de cuerpos extraños instalados cómodamente –o no tanto– en el recto.
Entre los 182 casos recopilados (publicados en Surgery Magazine) encontramos que los objetos más recurrentes son las botellas (32) y dispositivos sexuales como vibradores y consoladores (38). La cosa se empieza a poner interesante cuando aparecen bombillas de 100 W, cuchillos romos, picadores de hielo, sierras de joyero, destornilladores, pelotas de tenis o béisbol y todo tipo de vegetal con la forma adecuada... o no, porque también aparecen peras y cebollas. O una pequeña caja de herramientas encontrada en el trasero de un convicto. ¿Sería para fugarse?
Quizá lo mejor de este artículo sean las colecciones de objetos encontrados en los pacientes: desde 402 piedras (suponemos que con forma de guijarros de río, porque si tienen aristas...) a un mango de paraguas junto a un tubo de enema. Sobre su utilidad solo podemos especular.
Claro que, ¿qué pensar de ese paciente al que le encontraron unas gafas, una llave para maletín, una petaca de tabaco y una revista?Para rizar el rizo, el artículo de 1987 firmado por los médicos Peter J. Stephens y Mark L. Taff y publicado en el American Journal of Forensic Medicine and Pathology: un gay, jugueteando, había introducido una mezcla de cemento en el ano de su compañero y, como tardaron más de 4 horas en acudir a Urgencias, el cemento forjó en su recto… Ríete de las mulas que transportan bolas de droga en sus intestinos.