Opinión
Cumpliendo su palabra, como un hombrecito
Por Manolo Saco
Creo que Rajoy es un hombre de honor a la hora de cumplir su palabra dada. Anteayer prometió apoyar “a Zapatero como hice siempre”, y ayer, cuando apenas habían pasado unas horas, ya lo había cumplido, advirtiéndonos desde la radio de los talibanes cristianos que su apoyo seguía condicionado a la ilegalización de ANV. O sea, “como hice siempre”.
(Inciso: Mariano Rajoy declaró un boicot de todo su partido contra los medios de Polanco, pero acude con una actitud servil, de esas que dan vergüenza ajena, a la emisora de la Iglesia donde todas las mañanas le llaman maricón-plejines y otras lindezas. ¿Por donde le tendrán pillado los pedrojotas y losantos, cómo será el tamaño del dossier, para verse obligado a rebajarse de esa manera, a prestarles sin rechistar su sonrisa como una alfombra?)
Y continúo. Ese profeta que llevo dentro ya os lo había advertido ayer: “Auguro que Rajoy y su muchachada volverán a las andadas según vayan transcurriendo los días sin muertos encima de una negociación que ya no existe”. Y como desastroso augur que soy, me he vuelto a equivocar, porque no pasaron días, sino tan sólo horas para amenazar con que si el sábado próximo los concejales de ANV toman posesión, sin que el gobierno lo impida (¿), él “volverá a las andadas” de reprochárselo a Zapatero una vez más.
Hasta el sábado, y no más allá, tenía como fecha de caducidad esta tregua-trampa del PP, como alguien la calificó acertadamente ayer. Ni una hora más.
Y mientras, en el escenario de la Audiencia Nacional de la Casa de Campo de Madrid, los fiscales continúan su dulce venganza contra los patrocinadores de la teoría de la conspiración en el 11-M, esa derecha que buscó desesperadamente desautorizar su labor, la de los jueces y la de los policías que colaboraron en desentrañar la trama islamista, por no acomodarse a sus intereses.
Anteayer, el fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Javier Zaragoza, echaba mano de una cita de Cicerón para denunciar la utilización de la mentira masiva de esos medios en torno a este macro proceso. Ayer le tocó el turno a la fiscal de la instrucción del sumario, Olga Sánchez, arremetiendo contra la falta de ética y de profesionalidad de los sectores periodísticos que se han prestado a la elaboración y difusión de la patraña. El juez Bermúdez, muy profesional, le recordó (y creo que con razón) que ese no era el momento ni el lugar para el ajuste de cuentas. No falta a la verdad la fiscal, pero las normas procesales exigen guardar el corazón en la nevera mientras trabaja la cabeza serenamente.
Ya les ajustaremos las cuentas en su momento. Mientras, como decía el médico sabio, mantengamos los pies calientes y la cabeza fría.