Opinión
Damasco
Por Eugenio García Gascón
Al menos 55 personas murieron ayer en Damasco en dos atentados suicidas que son los más graves desde el inicio de la revuelta contra el régimen de Bashar al Asad hace 14 meses.
Aunque la autoría está en el aire, la oposición ha señalado inmediatamente al régimen, pero esta acusación no parece muy plausible. La oposición, al contrario, es bastante más sospechosa, aunque no la única.
Tampoco hay que descartar la mano de Al Qaeda. Los islamistas están aportando una gran dosis de violencia en Siria desde hace meses. El profesor americano Juan Cole, en su blog, subraya la similitud entre los atentados de Damasco y los que tienen lugar en Irak, y que en su mayor parte son de sello islamista. Otra cuestión que se escurre entre las manos es hasta qué punto las organizaciones islamistas están infiltradas por los servicios de inteligencia árabes y occidentales, incluidos los israelíes.
En este sentido, una posibilidad que no se puede ignorar es Israel. La radio estatal de Israel (Reshet Bet) se hizo eco ayer de acusaciones en esa línea por parte de dirigentes del Frente Popular para la Liberación de Palestina y de otros elementos. Esta versión no sería descabellada si se tiene en cuenta que una de las explosiones tuvo lugar junto al centro de inteligencia militar dedicado a Palestina.
En cualquier caso, y sean quienes sean los autores, esta violencia indiscriminada corrobora que nos encontramos inmersos en un proceso de guerra civil, y de injerencias extranjeras, y que es la población siria la que está sufriendo sus consecuencias.