Opinión

¿Por qué debemos enviar armas a Ucrania? Una reflexión desde la izquierda

 Un voluntario camina frente a un montón de armas en Irpin, a 5 de marzo de 2022, en Irpin (Ucrania).- Diego Herrera / Europa Press
Un voluntario camina frente a un montón de armas en Irpin, a 5 de marzo de 2022, en Irpin (Ucrania).- Diego Herrera / Europa Press

Por Francisco Rodríguez Consuegra

Publicidad
Publicidad

La corrupción es la marca de nacimiento de todos los estados que formaron parte de la Unión Soviética, y contra la que han tenido que luchar desde su desmembramiento. Al progresar hacia la democracia, Ucrania ha ido poco a poco deshaciendo las estructuras infectadas de corrupción, en los tres poderes clásicos, así como en las fuerzas armadas y la policía. Su acercamiento a Europa ha posibilitado que las ayudas económicas se condicionaran precisamente a la destrucción de tales estructuras, muy consolidadas en el tiempo. En la medida en que las instituciones se han ido democratizando, y los reguladores se han ido abriendo al estilo europeo, se han ido logrando éxitos en esa lucha. En contraposición a ello, en Rusia no hay posibilidad de luchar contra la corrupción, que es la esencia de todo estado no democrático, como lo fue del estado franquista. Es convencimiento generalizado que la invasión rusa actual tiene por objetivo precisamente impedir el progreso de una democracia europea naciente, que podría tener efectos contagiantes en el interior de Rusia.

Publicidad