Opinión

Cuáles deberían ser las prioridades de las nuevas alianzas progresistas

Por Vicenç Navarro

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El declive del PP continuará de una manera muy acentuada y rápida, al perder la gobernanza de las instituciones que le permitían seguir las políticas clientelares. Es probable que al PP le pase lo mismo que le pasó a la derecha italiana (la democracia cristiana), situación que se acentuará todavía más por las orientaciones del Vaticano actual. Un declive semejante es probable que ocurra en la derecha catalana, CiU, con una más que probable escisión en su seno.

El PSOE continúa estancado en el neoliberalismo, que continúa siendo dominante también en la gran mayoría de partidos que se definen –sin serlo- como socialdemócratas. La respuesta insolidaria por parte de los partidos socialdemócratas gobernantes en Europa hacia el gobierno Syriza de Grecia es un ejemplo de ello. Tales partidos no han roto con la Tercera Vía, que es la incorporación del neoliberalismo a sus programas económicos (que limitan y deforman sus programas sociales), transformándose en partidos socioliberales. Véanse las declaraciones del gurú económico del PSOE, el Sr. José Carlos Díez, en el artículo citado anteriormente. El aparato de tal partido, como el aparato de la mayoría de esos partidos, está controlado por profesionales (la mayoría con educación universitaria) que están alejados política y socialmente de las clases populares que les votaban (y continúan votando en las generaciones de más edad por una lealtad mantenida por tales generaciones que recuerdan lo que fue la socialdemocracia en el pasado). A no ser que haya una rebelión de las bases de dicho partido (que no excluyo en algunas partes de España), no veo cambios significativos en este partido.

El movimiento de rechazo hacia las políticas neoliberales continuará y afectará negativamente a cualquier fuerza política que continúe implementándolas. Es urgente que las fuerzas progresistas, hegemonizadas por las izquierdas, rompan con ellas y establezcan como primera condición para establecer cualquier alianza, la reversión de 180º de tales políticas. Las políticas de recortes y las reformas laborales deben revertirse con toda urgencia, pues, además de perjudicar y dañar el bienestar de las clases populares, están deteriorando todavía más le economía española.

Todo ello no ocurrirá si toda la actividad política se limita a lo que pasa en las instituciones representativas. A no ser que continúe existiendo una movilización y presión popular para que cambien dichas políticas, estas no cambiarán. De ahí que una de las medidas más urgentes que debería tener lugar sea la democratización de la vida política, que no es ni más ni menos que (además de democratizar las instituciones representativas desde los partidos políticos hasta la ley electoral), introducir formas de democracia directa, como referéndums vinculantes, a nivel local, comarcal, regional y nacional, además de estatal. En otras palabras, el derecho a decidir (no solo cada cuatro años a través de la vía representativa) en todas las áreas , tanto políticas como económicas y sociales, además de las territoriales, debe implementarse ya, ahora, a través de referéndums vinculantes. Esta medida es urgente y necesaria. Es una enorme limitación de la democracia restringir esta a votar solo cada cuatro años. Lo ocurrido estos años de Gran Recesión muestra las limitaciones del sistema democrático actual. Un partido, el PP, que representaba una minoría de la población, forzó unas políticas sumamente impopulares para la mayoría de la ciudadanía.

Tal democratización requiere también la democratización de los medios de información (tanto públicos como privados), estableciendo una diversidad ideológica hoy inexistente. La instrumentalización de TV3 y Catalunya Ràdio en Catalunya por el partido gobernante, así como de TVE1 y TVE2 por parte del Estado español, es profundamente antidemocrática. Como también es profundamente antidemocrática la instrumentalización de las televisiones privadas por parte de los intereses económicos y financieros que las poseen y/o financian. Hoy tales medios son claves para la reproducción del actual sistema de poder, el cual se sustenta no solo en la represión, sino, y primordialmente, en el control de la información y persuasión en el país. Los gobiernos autonómicos y municipales pueden incidir en esta situación cambiando las prácticas, no solo las policiales, sino también las periodísticas. Y debería ser una tarea prioritaria de las alianzas progresistas el de iniciar estos cambios.