Opinión
Una decisión salomónica
Por Eugenio García Gascón
La compañía de autobuses de Jerusalén ha decidido reducir de cuatro a una el número de líneas que atraviesan el barrio ultraortodoxo de Mea Shearim.
La medida se ha justificado oficialmente diciendo que sus calles son demasiado estrechas, pero extraoficialmente se reconoce que el motivo real es la presión de los vecinos religiosos, que son casi todos, y que protestan continuamente porque los autobuses llevan a hombres y mujeres mezclados, lo que va contra su interpretación de la ley judía.
La decisión la ha tomado el ministerio de Transportes después de varios meses de negociaciones discretas con representantes del barrio, negociaciones que no han llegado a ninguna parte, con lo que el ministerio ha decidido cortar por lo sano.
Representantes de la comunidad ultraortodoxa aseguran que no han podido llegar a un acuerdo intermedio debido a que el ministerio de Transportes no accedía a su petición de separar a los pasajeros de las pasajeras en los autobuses, una práctica que se aplica en un número cada vez mayor de líneas que gestionan empresas de transporte privadas.
Según funcionarios del ministerio, los ultraortodoxos más radicales han acabado imponiendo su ley a pesar de que hay moderados que estaban conformes con el funcionamiento de las cuatro líneas hasta ahora.
La primera línea que ha suspendido el servicio es la 1 y la explicación oficial que se ha dado es que hay obras en el barrio de Gueula, que está cerca de Mea Shearim.
Las restantes líneas que han sufrido actos de vandalismo por parte de los radicales ultraortodoxos han sido la 3, la 10 y la 15. La policía tiene miedo a enfrentarse a los manifestantes religiosos que protestan contra esas líneas.
Si eso ocurre en Mea Shearim, en el resto de Jerusalén las cosas no marchan mucho mejor. La misma compañía de autobuses concesionaria del transporte público ha tomado una decisión "salomónica": si hasta ahora la publicidad de los autobuses no admitía imágenes o fotografías de mujeres para no herir la sensibilidad de los varones ultraortodoxos, a partir de ahora tampoco admitirá imágenes o fotografías de hombres, de manera que no se le podrá acusar de sexismo. Ciertamente es una decisión salomónica.