Opinión
Diario de a bordo (V)
Por Ciencias
-Actualizado a
Por Raquel Vaquer
* Investigadora del IMEDEA (CSIC), en el ártico
Nos sentamos a la mesa. Una comida a bordo de este buque oceanográfico nos permite enriquecernos culturalmente. Saborear un plato de típica comida noruega: reno, bacalao, salmón, tartitas de pescado o una deliciosa salsa de arándanos para guarnecer la carne son algunas de las delicias locales. Contamos el número de personas y nacionalidades que se juntan a comer. En nuestra mesa, hay tantas como comensales: un alemán, una chica italiana, una sueca, una noruega, un finlandés, un ruso y yo, de Mallorca, aclimatada a temperaturas algo superiores a las que encontramos entre los hielos. La mesa de al lado cuenta con polacos, rusos, una francesa, una india...
La diversidad nacional está asegurada. Al igual que los temas de estudio. En esta campaña, a demás de diversos grupos de biólogos, contamos con un numeroso grupo de geólogos. Ellos, a parte de estudiar los sedimentos marinos, se dedican a la docencia a bordo; así, un gran número de estudiantes puede aprender a investigar de la mejor forma posible. Hoy están un poco sorprendidos por lo que acaba de sucederles. Una de las formas de estudiar el sedimento consiste en lanzar desde cubierta un tubo metálico llamado corer, que se clava en el sedimento y al subir está repleto de éste. Pero un pequeño fallo en la interpretación del tipo de fondo ha terminado con el corer doblado completamente. Un tubo de acero macizo reducido a un amasijo de hierros. Menos mal que en los barcos siempre se cuenta con repuestos y podrán seguir trabajando.