Opinión
Diario de excavaciones (VIII)
Por Ciencias
-Actualizado a
Por María Martinón-Torres, investigadora del yacimiento de Atapuerca
A pesar de disponer del aula que la Fundación Duques de Soria tiene de forma permanente en el Museo Nacional de Georgia, las reformas generales del edificio nos han obligado a un improvisado laboratorio en el despacho del propio Lordkipanidze. Entre vivos y muertos éramos al menos 13 en la sala, y si los muertos hablaran se reirían de nuestra expresión enamorada. La conservación de los fósiles es impresionante, no sólo la de cráneos y mandíbulas, sino la de todo el esqueleto postcraneal: fémur, tibia, húmero, vértebras. Australopithecus y H. habilis eran homínidos de brazos proporcionalmente largos y piernas cortas, más parecidos en esto a los primates braquiadores que se desplazan por los árboles. H. ergaster y H. erectus, sin embargo, mostraban un cambio sustancial, con mayor estatura y un acortamiento relativo de sus miembros superiores. Durante mucho tiempo se asoció la primera salida humana fuera de África con un tamaño corporal mayor y unas proporciones más modernas. Esto implicaría, entre otras ventajas, mecanismos termorreguladores más eficientes y una locomoción más eficaz. Los humanos de Dmanisi, con su apenas metro y medio, sus brazos largos y sus piernas cortas (aunque ya muestren algunos signos ausentes en H. habilis) demostraron que nuestra preciada esbeltez no era tan determinante para migrar. Gracias al esqueleto postcraneal ha sido posible reconstruir la anatomía de estos homínidos que, aun siendo bajitos, dieron un gran paso para la humanidad.