Opinión
Diario de excavaciones (X)
Por Ciencias
Por Raquel Vaquer
Otro obstáculo en el camino: debemos parar en Svalbard para que un miembro de la tripulación pueda empezar sus ansiadas vacaciones. Un contratiempo le ha obligado a acompañarnos los primeros días de nuestra expedición ártica, pero por fin puede volver a casa con su familia. Los laboratorios están ya montados. Decenas de baúles vacíos se amontonan en las bodegas del barco. El ansia de empezar a trabajar se va apoderando de todos los que estamos a bordo, y navegar sin muestrear hace que la espera parezca eterna. Los biólogos que debemos incubar las muestras durante un día o más hemos conseguido un poco de agua para empezar los análisis. Tras llenar las botellas que servirán para medir la respiración y la producción primaria de los minúsculos organismos que se encuentran en las aguas superficiales, tenemos tiempo de una pequeña visita a Longyearbyen, el mayor asentamiento del archipiélago de Svalbard. En esta época del año hay un gran número de turistas y también de científicos de los más dispares rincones del mundo: nos topamos con ellos de camino a una expedición, en cursos, trabajando en la sede de la universidad...
Durante nuestro corto paseo tenemos la suerte de coincidir con colegas que no veíamos hace tiempo. No contábamos con pisar tierra tan pronto y mucho menos con poder volver a ver a viejos amigos. Una bonita manera de empezar la campaña y prepararnos para el trabajo duro, que desde ahora no parará hasta que volvamos a este mismo puerto, dentro de nueve días.