Opinión
Diario de la sabana (III)
Por Ciencias
Por Luis Arranz
* Biólogo y director del Parque Nacional de Garamba (Congo)
Hoy, el tiempo vuelve a ser bueno y como tengo que ir a Gangala na Bodio, el otro campamento que hay en el Parque, puedo ir con el ultraligero en 25 minutos, en lugar de en seis horas que hubiese tardado si hubiera ido en coche.
Quiero hablar con los del equipo de monitoring, que están allí desde hace 15 días intentando encontrar alguna evidencia de que aún quedan rinocerontes, alguna huella, excremento o lo que sea.
En el censo aéreo de 2006, se contaron cuatro individuos, pero en el de 2007 no se vio ninguno. Los censos los hacemos sobre todo en el territorio del Parque, que está ocupado en su mayoría por sabana, pero los rinocerontes también se mueven por las reservas que hay alrededor, donde, debido a lo cerrado del bosque, es casi imposible localizarlos
desde el aire.
En noviembre de 2007, vimos un ejemplar cruzando una pista a 10 kilómetros de la base y, desde entonces, nada. En octubre, cuando acaben las lluvias, van a venir dos rastreadores especializados en rinocerontes desde Kenia para ayudarnos a buscarlos. De quedar alguno, cosa que no es segura, serían los últimos rinocerontes blancos del norte que quedan en libertad en el mundo.
Además de contar todos los récords deportivos que se han estado batiendo estos días atrás en los Juegos Olímpicos, quizás deberíamos contar también las especies que estamos haciendo desaparecer de este planeta. A la vuelta, nos hemos enterado del trágico accidente en Barajas y nos ha dejado muy mal cuerpo.