Opinión
Distintos collares con los mismos perros
Por Vicente Clavero
En el interminable culebrón de las cajas de ahorros, acaba de hacer su salida a escena un actor inesperado: el presidente de la Junta de Extremadura, GUILLERMO FERNÁNDEZ VARA. Y lo ha hecho para recordar que, de momento, pese a las operaciones corporativas ya realizadas, al frente de la mayoría de esas entidades siguen quienes las han dirigido en los últimos años. Se explica así, según él, que persista la desconfianza de los mercados en un sector que está siendo objeto de importantes cambios conducentes a reforzar su comprometida solvencia financiera.
Si cotejamos la relación de primeros espadas de las cajas de ahorros previa al inicio de la reforma con la de ahora, es fácil comprobar que a Fernández Vara no le falta razón. Sólo han perdido sus cargos los responsables de Caja Castilla La Mancha (JUAN PEDRO HERNÁNDEZ MOLTÓ) y Cajasur (SANTIAGO GÓMEZ SIERRA), ambas intervenidas por el Banco de España. Los de las tres absorbidas: Guadalajara (JOSÉ LUIS ROS), Girona (MANEL SERRA) y Jaén (JOSÉ ANTONIO ARCOS). Los de Caixa Catalunya (NARCÍS SERRA), Caja Duero (JULIO FERMOSO), Caja España (SANTOS LLAMAS) y Caixa Galicia (JOSÉ LUIS MÉNDEZ), todas ellas protagonistas de fusiones regionales. Y, por último, MIGUEL BLESA, presidente de Caja Madrid hasta hace poco más de un año, al que no se llevó por delante el tsunami de la reestructuración sino su falta de sintonía con ESPERANZA AGUIRRE.
Todos los demás, salvo error u omisión, conservan aún los puestos que tenían, pese a que sus respectivas entidades se hayan integrado en SIP. Lo mismo ocurre con las cajas que continúan sin pareja de baile porque están convencidas de que por ahora no la necesitan, como Unicaja e Ibercaja, o cuyo previsto matrimonio no se pudo consumar (BBK y Kutxa) o que siempre han tenido su propia hoja de ruta (La Caixa).
En resumen, tres cuartas partes de los gestores no han variado, aunque esa situación dará un vuelco sin duda cuando las organizaciones supervivientes se conviertan en bancos y empiece el festival de gangas de la privatización.