Opinión
Dos barajas con Egipto
Por Eugenio García Gascón
Estados Unidos no acaba de decidir qué política debe seguir con respecto a Egipto, o en otras palabras, qué política le resulta más conveniente para sus propios intereses. De hecho, está siguiendo dos políticas a la vez, y ambas parecen contradictorias, una del departamento de Estado, conciliadora con el régimen del general Al Sisi, y otra, de la Casa Blanca, crítica con el régimen.
De esta manera Washington puede satisfacer a todos, o enemistarse con todos, tanto dentro de Egipto como en el resto del mundo, puesto que hay mucha gente que apoya al régimen y también mucha gente que lo detesta.
Esta semana el secretario de Estado John Kerry ha sido bastante explícito. Ha dicho que los Hermanos Musulmanes "robaron la revolución" y ha justificado el golpe de Estado que pretende "restaurar la democracia".
"Los jóvenes de la plaza Tahrir no se movilizaron en pro de ninguna religión o ideología, querían estudiar, trabajar y tener un futuro; no querían un gobierno corrupto que les impidiera alcanzar esos objetivos", ha dicho Kerry.
Probablemente el secretario de Estado tiene razón; ahora bien, los jóvenes de la plaza Tahrir resultaron ser una clara minoría en las cinco elecciones que tuvieron lugar desde la caída de Mubarak en 2011 hasta la caída de Morsi en julio pasado.
Aquí hay lo que podríamos llamar una contradicción democrática puesto que los islamistas ganaron las cinco elecciones limpiamente pero luego, en palabras de Kerry, "robaron la revolución".
¿Podría haber sido de otra manera? Es dificil, ya que cuando se mete por medio la religión o el nacionalismo la democracia se anula.
No obstante, en Washington no todo el mundo piensa como Kerry. La consejera para la Seguridad Nacional de Obama, Susan Rice, considera que Estados Unidos debería incrementar la presión sobre el régimen egipcio. Se ha de notar que Kerry y Rice son viejos amigos y que en la campaña para las presidenciales de 2004, Rice fue asesora de Kerry.
La tensión entre Rice y Kerry se ha manifestado de varias maneras en los últimos tiempos, especialmente cuando la Casa Blanca decidió recortar la ayuda militar a Egipto, pero también durante la visita que la semana pasada realizó Kerry a El Cairo, en la que apoyó sin fisuras al régimen, en contra de la opinión de Rice.
En otras palabras, Washington está jugando a la vez con dos barajas para satisfacer a todo el mundo, dentro y fuera de Egipto.