Opinión
Una duda llamada Juan Manuel
Por Antonio Avendaño
Es 4 de marzo de 2012. Hace pocos minutos que ha concluido el ajustado recuento de votos de las autonómicas andaluzas. PSOE e Izquierda Unida han sumado 55 escaños frente a los 54 obtenidos por el PP. Alborozo en las castigadas filas progresistas: la mayoría absoluta de la izquierda pende de un único diputado, pero con uno basta y sobra para frenar en seco a la derecha. José Antonio Griñán se sale de contento. Diego Valderas también está contento pero no se sale. Una duda ensombrece el júbilo del líder andaluz de IU. La duda se llama Juan Manuel Sánchez Gordillo, alcalde de Marinaleda, diputado y partidario de que IU haga en Andalucía lo que hizo en junio del año pasado en Extremadura: consultar a la militancia sobre si se debe pactar con el socialismo aburguesado y revisionista o se debe dejar que gobierne el PP para que el PSOE aprenda de una vez por todas la maldita lección.
Ha llegado a La Hora de la Verdad y Juan Manuel no teme a la Verdad, sobre todo si es con mayúsculas. ¿Qué hará? El 4-M lo ha convertido durante unas horas en el hombre más poderoso de Andalucía. En su mano está el destino de toda una comunidad. Una palabra suya bastará para sanarla. Es grata esa sensación de mando. Seguramente dará el poder al PSOE, pero les dejará en el lomo la marca indeleble de su ideología imponiéndoles algunas duras pruebas que les obliguen a demostrar que han regresado a la fe de sus mayores. Será interesante ver qué penitencia encuentra adecuada Juan Manuel para tanto pecador socialista. Será interesante ver hasta dónde llegará el sacrificio de estos para evitar el temido infierno extremeño.