Opinión
Efectividad limitada
Por Vicente Clavero
La rebaja de los tipos de interés decidida ayer por el Banco Central Europeo, de acuerdo con Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Suecia y Suiza, aligerará las cargas financieras que soportan las familias y las empresas cuando se traslade al consumo, cosa que siempre lleva cierto tiempo. Los nuevos préstamos, los que se formalicen a partir de ahora, sí deberían beneficiarse automáticamente del nuevo precio del dinero, pero el resto no tendrá más remedio que esperar hasta que toque la siguiente revisión periódica.
El impacto de la rebaja será, por lo tanto, escalonado y está por ver que de él se derive un aumento de la demanda de crédito, por lo menos en el caso de los particulares, cuyos bolsillos están en general muy castigados debido a la carestía de la vida y al creciente recrudecimiento del paro. Un estímulo como éste, en otras circunstancias, hubiera alegrado de forma inmediata la economía; sin embargo, la situación es ahora mismo tan penosa y hay tan escasas expectativas de que vaya a mejorar que sus efectos reales serán con toda probabilidad bastante limitados de lo deseable.
Desde el lado de la oferta, tampoco hay motivos para echar las campanas al vuelo, por mucho que cualquier noticia favorable, en los tiempos de turbación que corren, merezca al menos una tímida señal de aprecio. Los altos tipos de interés explican solo en parte el actual estancamiento del crédito; la otra razón de peso es la desconfianza que desde hace meses se ha instalado en el conjunto del sistema financiero. Y ese miedo al riesgo no parece que vaya a conjurarlo la tardía decisión tomada ayer .