Opinión
Elecciones por cupones
Por Javier Vizcaíno
Para darle más empaque a esta singular promoción, el editorialista se disfrazaba de neutralote, como si fuera a colar: “No nos animan ni intereses de partido, ni oportunismos políticos, sino el sentido de la responsabilidad y los imperativos éticos inherentes a toda acción cívica, democrática y constructiva. España necesita un nuevo gobierno, sea del signo que sea”. La perorata se apoyaba en un sondeo del periódico que asegura que hasta el Tato quiere que se vote mañana. El efecto se rompía con el rijosillo arranque de la columna de Martín Prieto: “Las encuestas son como las bragas, que ocultan precisamente lo más importante”.
El Mundo atiza a Camps
No le dediquen media neurona a esa frase. Mejor, solácense con el pescozón que le atiza el editorialista de El Mundo al todavía President de la Generalitat valenciana. Bajo el título “El mesianismo de Camps y la corrupción”, dejaba caer este obús: “No es que el presidente valenciano tuviera mala suerte porque un amigo le salió rana. Es que su forma de ejercer el poder es el mejor caldo de cultivo para que prenda la corrupción”. En la página siguiente, Camisiro García Abadillo remataba: “Camps se ve a sí mismo como Mahatma Gandhi, mejor vestido”.
¿Perplejos? Pues aún lo van a estar más cuando lean a César Alonso de los Ríos despotricando en ABC sobre los supuestos contactos del Gobierno con ETA. Según él, ocultarían oscuros intereses electoralistas, como ya se puso de manifiesto en el proceso fallido, con letales consecuencias: “Gracias al 'diálogo' Patxi López pudo alcanzar la lendakaritza y, así, comenzar un nuevo tiempo para el País Vasco. Sin kale borroka y provocaciones humillantes en las paredes”. ¿Le parece mal?