Opinión
La enseñanza de la comunicación
Por Ciencias
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ORÍGENES // JOSÉ MARÍA BERMÚDEZ DE CASTRO
El reciente informe PISA, elaborado por la OCDE, nos informa sobre las calidades y cualidades de nuestros estudiantes de 15 años. El asunto es de la mayor importancia y nos debe interesar y preocupar –y mucho– a padres, educadores y sociedad en general; sobre todo porque los resultados no son buenos. Ahora sabemos que nuestros estudiantes tienen muchas dificultades para la comprensión de la lectura.
La capacidad para comunicarse mediante un lenguaje más o menos complejo debió de aparecer hace miles de años en especies anteriores a la nuestra. Aunque ya tenemos evidencias de que los neandertales probablemente se comunicaban mediante su propia lengua, esta capacidad pudo desarrollarse en especies muy anteriores, en paralelo al incremento del tamaño y complejidad del cerebro. En nuestra especie, se conoce relativamente bien el complicado sistema cerebral que nos permite no sólo hablar, sino entender lo que decimos y comprender lo que dicen los demás. Y desde hace varios miles de años, hemos aprendido a comunicarnos mediante la escritura. Escribimos y leemos para comunicarnos a larga distancia en el espacio y en el tiempo. Un gran logro de la evolución, que nos ha debido de llevar más un millón y medio de años.
Cuando existen patologías y disfunciones en ciertas áreas del cerebro, como las llamadas áreas de Broca y Wernicke, o el Giro Angular que conecta el córtex visual y los centros del lenguaje, se producen incapacidades para leer (alexia), para escribir (agrafia) o para expresarse correctamente mediante el lenguaje (afasia, en sus distintas manifestaciones). Pero los estudiantes de la muestra española examinada no están enfermos. El problema es otro y sin duda más difícil de diagnosticar. Los complicados circuitos neuronales que se ponen en marcha de manera inconsciente y a increíble velocidad cuando estamos leyendo incluyen la identificación de las letras y de sus sonidos correspondientes, el entendimiento del significado de las palabras y de su valor sintáctico, la comprensión del contexto, la correcta articulación de las frases, etc. Todo ello, en el marco de un razonamiento lógico, de una capacidad de memoria necesaria para retener la información, de la atención adecuada por parte del lector. El asunto es complejo y de difícil solución; pero merece la pena trabajar en ello, porque el futuro está en manos de nuestros estudiantes de hoy. Los políticos deberían ponerse a las órdenes de los expertos. Sus análisis deberían conducir a cambios sustanciales en el sistema educativo, no sólo de la escuela, sino del entorno familiar. La clave puede estar en el tipo de estímulos que se reciben durante el desarrollo, que provocan la producción de conexiones neuronales adecuadas, para que las aptitudes para el lenguaje, lectura y escritura sean las óptimas y deseadas por todos.