Opinión
Otro error
Por Eugenio García Gascón
En los seis meses que lleva como secretario de Estado, John Kerry no ha parado de cometer errores en lo tocante a Oriente Próximo. El anuncio que hizo el pasado viernes en Ammán acerca de la reanudación de las negociaciones entre israelíes y palestinos está basado en una desmesurada presión sobre Mahmud Abás, la parte más débil y la parte que está cumpliendo todos sus compromisos, en lugar de presionar a Israel para que respete la legalidad internacional.
Pero no todo son malas noticias. Kerry no debería desanimarse puesto que podría pulverizar dos récords en un futuro próximo. Si abandona sus esfuerzos en Oriente Próximo batirá el récord de George Mitchell, que apenas aguantó unos meses durante el pasado mandato de Obama, hasta que se dio cuenta de que Israel no tenía la menor intención de abandonar los territorios ocupados. Mitchell se fue por la puerta de atrás.
Pero si sigue adelante, Kerry puede batir el récord del exsecretario de Estado Warren Christopher, quien durante su servicio en los años noventa visitó la región en 18 ocasiones sin conseguir absolutamente nada. Kerry lleva seis meses en el cargo y seis viajes a la región. Si continúa a este ritmo de un viaje por mes el verano que viene habrá pulverizado la marca de Christopher.
Bromas aparte, Kerry ha anunciado que Martin Indyk será el encargado de supervisar las negociaciones entre israelíes y palestinas. Indyk, de 62 años, es uno de los personajes que durante años y años ha estado vinculado al conflicto sin conseguir nada. Ha sido embajador de Estados Unidos en Tel Aviv, y comenzó su carrera en el AIPAC, que es el poderoso lobby judío de Washington. El currículo de Indyk es completo puesto que durante la guerra de 1973 estuvo en un kibbutz como voluntario.
Nombrar a Indyk es dar un paso atrás de considerable extensión. La gente que domina y ha dominado el departamento de Estado durante dos décadas se ha revelado como inútil, por no decir que ha complicado más el conflicto, hasta llegar a un punto, el actual, en que nos encontramos con una situación impracticable se mire como se mire.
Indyk es pues una garantía de que las cosas no van a mejorar, y de que muy probablemente empeoren. El hecho de que fuera uno de los principales consejeros de Warren Christopher apunta en la misma dirección desgraciadamente.