Opinión
El gesto de La Caixa con Telefónica y Repsol
Por Vicente Clavero
La transformación de La Caixa, que a partir de ahora tendrá tres patas (un banco, un holding de participaciones industriales y la obra social), ha sido aprovechada por ISIDRO FAINÉ para reiterar el carácter estratégico de su presencia en compañías como Gas Natural, Abertis y Agbar. Entre ellas no están, sin embargo, ni Telefónica ni Repsol, donde la entidad catalana tiene el 5% y el 13% respectivamente, cuyo valor en Bolsa suma más de 7.800 millones, con unas plusvalías latentes en torno a 3.500.
De momento, no hay voluntad de vender esos dos paquetes, que proporcionan jugosos dividendos anuales (350 millones de euros en 2009); pero el mero hecho de ponerles el cartel de “no estratégicos” es toda una declaración de intenciones ante la eventualidad de que las cosas se pongan feas. Aunque con los cambios anunciados la semana pasada y la emisión de 1.500 millones en obligaciones convertibles quedarían cubiertas las nuevas exigencias de core capital, siempre es más tranquilizador contar con el confortable colchón que Telefónica y Repsol representan.
No obstante, una hipotética salida de La Caixa tendría efectos diferentes en ambas sociedades: mientras su incidencia en Telefónica sería irrelevante, Repsol perdería a su histórico socio de referencia y al único contrapeso real del accionista mayoritario, que desde 2006 es Sacyr. La importancia de ese papel quedó de manifiesto hace poco más de un año, cuando el presidente de la constructora, LUIS DEL RIVERO, y el de la petrolera, ANTONIO BRUFAU, chocaron por la rebaja del dividendo a cuenta que este último propuso y sacó adelante.
Haga lo que haga finalmente La Caixa, hay otras entidades del sector que no podrán permitirse el lujo de mantener intactas sus carteras de participaciones industriales y tendrán que usarlas para hacer caja si no encuentran una manera mejor de reforzar su capital conforme al mandato del Gobierno. El problema es que, en una situación tan acuciante como esta, con la espada de Damocles de la nacionalización pendiendo sobre sus cabezas, algunos directivos caigan en la tentación de malvenderlas.
Presencia destacada
El peso de las cajas de ahorros en algunas empresas es muy relevante y como muestra bien vale un par de ejemplos. Caja Madrid es el primer accionista de IAG, el holding resultante de la reciente fusión entre Iberia y British Airways, que ha alumbrado uno de los mayores grupos aéreos del mundo. Por otra parte, al núcleo duro de Iberdrola, que arropa a IGNACIO SÁNCHEZ GALÁN en su pulso con FLORENTINO PÉREZ, pertenecen Bancaja, Unicaja y BBK.