Opinión
¿El gobernador? Supervisando
Por Juan Carlos Escudier
Ser el gobernador del Banco de España comporta muchos privilegios. Uno de ellos es la respetabilidad de la que gozan sus opiniones, que, en realidad, son las de un recalcitrante servicio de estudios que lleva décadas diciendo lo mismo con independencia de que haya crisis o nos duelan los pulmones de tanto soplar el cuerno de la abundancia. Su figura pública se asemeja mucho a la de un Moisés sin barba bajando del Sinaí con las tablas de la ley y recitando sus mandamientos: moderarás los salarios sobre todas las cosas, no gastarás, te jubilarás más tarde y no reformarás el mercado de trabajo en vano. El gobernador nunca se equivoca ni hace autocrítica ya que es un supervisor chiripitifláutico y macanudo.
Ha tenido que ser la Comisión Europea la que, por fin, constate lo que para algunos era una evidencia, esto es, que el principal culpable de la burbuja inmobiliaria y, por tanto, de la crisis que padecemos no es otro que ese omnisciente Banco de España, que hubiera podido evitar que bancos y cajas concedieran hipotecas por el 120% del valor de las viviendas aumentando las obligaciones de capital para estas operaciones, pero que debió de distraerse haciendo sudokus y se le fue el santo al cielo.
Conviene en este punto volver a recordar ese egregio trabajo publicado por la entidad en 2006 y titulado El precio de la vivienda en España: ¿es robusta la evidencia de sobrevaloración? en el que se concluía lo siguiente: “La evidencia disponible no sustenta la hipótesis de que el auge reciente del mercado se deba a comportamientos especulativos generalizados”. Por supuesto, no esperen que Fernández Ordóñez responda a la acusación directa de Bruselas, que bastante tiene el hombre con explicarnos de manera muy didáctica que los mercados son personas a las que hay que tener contentas.
Si la especulación inmobiliaria no era asunto suyo, tampoco parecía serlo la situación de bancos y cajas, que según hemos sabido acumulan pérdidas de 176.000 millones de las que sólo habrían aflorado la mitad. El gobernador no lo ha desmentido, pero ha dicho que por dinero no va a ser y que si la banca necesita más capital allí estaremos todos para prestarlo. Como supervisor, la tarea del Banco de España no ha dejado de ser elogiada. Ahora bien, ¿qué demonios ha estado supervisando?