Opinión
Iberia toma posiciones en Spanair
Por Vicente Clavero
Hace sólo unos días, Iberia proclamó a los cuatro vientos que no tenía el propósito de inmiscuirse en la gestión de Spanair si finalmente llegaba a un acuerdo para comprársela a SAS. Según dijo entonces, a los mandos de la segunda aerolínea española se pondría Gestair, la empresa especializada en vuelos privados con la que Iberia ha concurrido al concurso abierto por los escandinavos.
Aquel anuncio pretendía despejar las dudas que pudieran surgir en las autoridades de la competencia sobre un eventual reforzamiento de la posición dominante de Iberia en el mercado doméstico. Situación que se agravaría en el caso de que llegaran a buen puerto las negociaciones para la fusión de Vueling y Clickair, pues de esta última Iberia es uno de los principales accionistas.
Sin embargo, el distanciamiento táctico de Spanair le ha durado poco a la compañía de bandera. Su presidente, en la reunión que mantuvo con los medios informativos tras inaugurar las obras de un nuevo hangar en El Prat, no pudo resistir la tentación y señaló por dónde deben ir los tiros cuando la compra se materialice.
FERNANDO CONTE dijo una obviedad (“lo primero que habría que hacer es una restructuración que permita obtener beneficios”); pero el simple hecho de que la dijera carga de razón a quienes piensan que su tutela sobre Spanair es inevitable, siempre y cuando consiga llevarse el gato al agua. Más aún: esa previsible tutela constituye uno de los principales valores de la candidatura que ha presentado junto con Gestair.
Los otros dos aspirantes, el fondo de inversión portugués Longstock Financia Group, de VÍTOR PINTO DA COSTA, y la pequeña aerolínea Gadair, capitaneada por SANTIAGO SÁNCHEZ MARÍN, no le llegan a Iberia en solvencia y experiencia ni a la suela de los zapatos. Es verdad que su oferta económica era mayor, al menos cuando pujaron de la mano por Spanair. Sin embargo, desde que rompieron relaciones, apenas se ha vuelto a saber de ellos.
Quizás porque, conforme pasan los días, las posibilidades de Iberia se agrandan, Conte no ha tenido reparos en manifestarse a calzón quitado sobre el futuro de Spanair. Eso sí: se ha cuidado mucho de tranquilizar a la Generalitat catalana, reiterando su apuesta por el aeropuerto de Barcelona, que al final puede ser la piedra de toque de toda la operación.