Opinión
La jugada fallida de los Salazar en SOS
Por Vicente Clavero
Uno de los grandes grupos españoles de alimentación, propietario entre otras de las marcas Carbonell
y Koipe, se ha convertido en piedra de escándalo por los manejos de sus dos mayores accionistas: JESÚS y JAIME SALAZAR BELLO, que controlan el 28,23% de SOS más otro 8,93% en opciones. Ambos fueron fulminantemente destituidos de los cargos de presidente y vicepresidente durante el consejo de administración de la semana pasada, en el que se revocaron también todos los poderes ejecutivos que tenían delegados. Tan drástica decisión se tomó tras salir a la luz pública una operación con muchos claroscuros, por la que los dos hermanos se autoconcedieron, sin encomendarse a Dios ni al diablo, un crédito de 212,7 millones de SOS que fue a parar a su sociedad Cóndor Plus.
Según ellos, ese dinero sirvió para comprar en el mercado títulos de SOS cuyo destino final era un fondo soberano de Libia, que estaba dispuesto a tomar hasta el 29,9% como paso previo a la concesión de un megaproyecto agrícola en aquel país. La otra vía natural para que entrara en el grupo, la ampliación de capital, no contaba con el visto bueno del resto de los socios (el suizo DANIEL KLEIN, Caja Madrid, Unicaja, Cajasol y Cajasur), pues habría conllevado que su participación se diluyera significativamente.
Los Salazar dieron por hecho que el acuerdo con los libios no tenía marcha atrás y que el crédito sería devuelto por Cóndor Plus en un santiamén, mientras para SOS se abrían unas expectativas inmejorables. Sin embargo, la caída general de la Bolsa arruinó la negociación porque los compradores se negaron a pagar los 14 euros inicialmente previstos por unos títulos que a finales de 2008 cotizaban bastante por debajo de ese precio. Un intento posterior con inversores de Bahréin también encalló, y los hermanos llegaron al cierre del ejercicio con una deuda de 212,7 millones de la que es acreedora SOS y con un paquete de acciones aparcado en Cóndor Plus imposible de colocar sin incurrir en notables minusvalías.
Hasta ahí la versión de los Salazar, cuyos socios han acordado ponerla a prueba mediante una auditoría interna destinada a desentrañar una operación que, con todas sus peculiaridades, recuerda inevitablemente a las que protagonizaron no ha mucho ENRIQUE BAÑUELOS en Astroc y ROMÁN SANAHUJA en Metrovacesa. Además, no es la primera vez que esta saga empresarial se ve envuelta en la controversia: hace un año, otro hermano, ROBERTO SALAZAR, tuvo que abandonar la dirección financiera de SOS para evitar que la imagen del grupo se viese dañada por el desplome bursátil en mayo de 2008 de la constructora Cleop, de la que era consejero y segundo socio, al ejecutar los bancos las acciones que tenía contratadas como derivados.