Opinión
Kerry otra vez
Por Eugenio García Gascón
En unas pocas semanas John Kerry ha realizado cuatro visitas a la región. El secretario de Estado quiere relanzar el proceso de paz pero la impresión que se saca de sus viajes es que estamos ante un ingenuo contumaz o el coprotagonista de la enésima mascarada.
Kerry se reunió ayer con Netanyahu y con Abás. Tras el primer encuentro declaró que Netanyahu es "serio", algo que incita a la risa si se tiene en cuenta que el jueves pasado, sin ir más lejos, Kerry telefoneó al primer ministro israelí para "protestar" por la decisión de Bibi de "legalizar" con alevosía cuatro enclaves "ilegales" en Cisjordania.
Hace solo unos días trascendió que Netanyahu "se comprometió a frenar" la expansión colonial en Cisjordania "para dar una oportunidad a la paz", y ayer él mismo dijo que Israel está interesado en la paz, pero en ambos casos se trata de palabras cargadas de cinismo.
Tal vez sea verdad que Israel quiere la paz, pero está muy claro que no quiere retirarse de los territorios ocupados. Negociar, sí, todo el tiempo que se quiera, si es necesario otros 22 años, como los que han transcurrido desde la Conferencia de Madrid, ahora bien sacar a los casi 600.000 colonos que ha enviado ilegalmente a Cisjordania mientras se negociaba, no.
Todo el sistema político y legal israelí avanza en una misma dirección: la ocupación, de ahí que las palabras que anteayer pronunció el consejero legal del gobierno, Yahuda Weinstein, se han de interpretar como una última prueba de cinismo, y nada más.
Weinstein criticó "la construcción ilegal continuada en los asentamientos". Se refería a la construcción que se está llevando a cabo "sin el permiso de las autoridades". Es decir, que de la misma manera que Netanyahu se ha comprometido, con una mano, a "frenar" la construcción "legal" judía en Cisjordania, con la otra mano está permitiendo la construcción "ilegal". Según la legislación internacional, ambas construcciones son lisa y llanamente ilegales, sin comillas.
Weinstein se ha dirigido al ministro de Defensa, Moshe Yaalon, para que ponga fin a la construcción "ilegal", pero está claro que ni Yaalon ni Netanyahu tienen el menor interés en detener la construcción, ni "legal" ni "ilegal".
Mientras tanto, Kerry va de un lado a otro aparentando que se mueve, y países como Alemania, el Reino Unido o Francia se lavan las manos. El expresidente Sarkozy está en Israel para recoger un doctorado honoris causa. probablemente por su contribución a la colonización mediante su silencio, y el ministro de Exteriores británico también anda por aquí para estrechar unos lazos inquebrantables que permiten que la colonización siga adelante.