Opinión
Llámeme tonto inútil
Por Rafael Reig
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Estoy viendo ahora mismo 59” y vuestra periodista no se sabe qué pretende, entiendo que no debe de exaltarse, pero me gustaría que se notara de dónde viene... Que hay que estar orgulloso de ser de izquierdas, de querer vivir en un mundo con libertad y todos sabemos que los fascistas del PP no nos lo van a dar. No apoyen al PSOE si no quieren, pero no vayan en contra de él, es tirar piedras al mismo tejado.
FRANCISCO HIDALGO MADRID
Pues no sé de qué programa me habla: las cartas de esta sección me sugieren tantas lecturas que no tengo tiempo de ver la tele; se me acumula el trabajo y se lo agradezco: así me voy haciendo una culturita. Como decía Karl Kraus, el periodismo es la única profesión en la que quien la ejerce se educa en público. El otro día leí a Freud y ahora mismo acabo de volver a leer ¿Qué hacer?, de Lenin, porque entiendo que se refiere usted a la forma de organización de un partido revolucionario conocida como centralismo democrático. Un partido necesita debatir con total libertad de crítica y examinar todos los puntos de vista: la democracia es indispensable. Ahora bien, un partido también tiene que actuar y, una vez alcanzada una decisión, la minoría debe subordinarse a la mayoría para fortalecer la unidad de acción: el centralismo es indispensable. Como es obvio, hay un flujo dialéctico en ambas direcciones: de abajo a arriba y viceversa.
¿Es todo esto de aplicación a su carta? Me temo que no: ni el PSOE es un partido revolucionario ni hay en él democracia interna (y por tanto no puede haber centralismo, al menos democrático). Tengo la impresión de que usted se refiere al “mal menor”: el PSOE es menos malo que el PP, por lo tanto, cualquier objeción al PSOE fortalece al PP y debilita la causa común de la izquierda. Pues yo no me lo acabo de creer. No hay causa común de la izquierda que incluya al PSOE (y buena parte de la culpa no es más que del PSOE). Tampoco me resigno a aceptar que la única alternativa sea elegir entre el PSOE y el PP (y sólo en ese caso sería válida su teoría del “mal menor”). O nosotros o, si no… ¡el fascismo! ¡Que viene el coco!: mire, ya no tengo edad para dejarme amedrentar así.
Llámeme tonto útil, llámeme trasnochado, llámeme cantamañanas; pero creo que el PSOE y el PP son dos partidos de derechas (el primero algo más centrista, es verdad, eso lo admito). Por tanto, precisamente por ser orgullosa, desvergonzadamente de izquierdas (como usted reclama), me parece bien (y muy útil) criticar a ambos. Abstenerse de criticar al PSOE sólo se lo puede pedir usted a sus militantes (pero no parece necesario). Los demás pensamos que la crítica al PSOE es saludable, incluso (mal que le pese) para el propio PSOE.