Opinión
Con luz y taquígrafos
Por Eugenio García Gascón
Las ventanas de mi primera residencia en Jerusalén, en Abu Tor, a escasos metros de la línea verde de 1967, daban justo hacia Yabbal Muqabbar, un barrio palestino que está en el sector ocupado.
En diciembre de 1991 hacía solo un mes que se había celebrado la Conferencia de Madrid. Veintidós años después, el paisaje ha cambiado significativamente puesto que Israel ha construido allí un asentamiento judío, Nof Zion, y ayer se supo que la semana que viene el alcalde Nir Barakat y el ministro de la Vivienda Uri Ariel inaugurarán otro en la misma zona.
La constructora, Bemuna, que literalmente significa "Con fe", es una empresa que se ha especializado en edificar por todas partes para clientes religiosos.
El momento no puede ser más inoportuno ya que la semana pasada Netanyahu accedió a "negociar" con los palestinos después de una parálisis de tres años. Pero con negociaciones o sin ellas, con el Likud o los laboristas, lo cierto es que Israel nunca ha parado de construir en los territorios ocupados, una actividad ilegal que la comunidad occidental y democrática tolera y alienta ominosamente con su pasividad.
La decisión que se conoció ayer sigue a otra que se trascendió anteayer según la cual el gobierno Israel destinará cuantiosas ayudas económicas a casi un centenar de colonias judías.
Aquí todo se hace con luz y taquígrafos, un día sí y otro también, de manera que nadie puede alegar ignorancia, así que resulta penoso leer el comentario del ministerio de Exteriores español que ayer "lamentó" la decisión de anteayer. ¿Qué hará ahora? ¿Emitirá otro comunicado "lamentando" también la decisión de ayer? Se ha de decir que todos los países europeos se encuentran en el mismo cesto y no paran de "lamentarse" como si estuvieran permanentemente rasgándose las vestiduras ante el muro de las lamentaciones.
Una circunstancia grave es el hecho de que los palestinos aceptaran la semana pasada "negociar" con Israel por enésima vez sin que Netanyahu se comprometiera a congelar las construcciones más allá de la línea verde. Este es un error grave de Abás que se puede entender por la enorme presión que los palestinos sufren por parte de Estados Unidos y la UE pero que no admite justificación.
Habiendo aceptado "negociar" en estas circunstancias los palestinos han dado carta blanca a Israel para que siga expandiéndose ilegalmente por los territorios ocupados mientras la comunidad internacional "se lamenta" pero sigue con los brazos cruzados.