Opinión
Malas compañías (islamofobia)
Por Eugenio García Gascón
'Para gloria del Estado de Israel'. Así, casi copiando palabra por palabra la máxima jesuitica, titula el periodista Adar Primor su última columna en Haaretz, donde denuncia una "alianza no sagrada" entre la derecha israelí y la extrema derecha europea, "entre figuras de la derecha israelí y nacionalistas extremos, incluso antisemitas, de Europa", una relación que vive su momento álgido en Tierra Santa, según Primor, adonde en los últimos ha acudido una cualificada representación europea de origen dudoso.
El primero de los "pirómanos" que estos días visita Israel es el diputado holandés Geert Wilders, "que es casi un invitado permanente", quien ha llegado de la mano del diputado de Unión Nacional Aryeh Eldad "para persuadirnos de que Jordania es Palestina", dice Primor. Hace un par de años Wilders saltó a la fama con su documental "Fitna", donde relacionaba el Corán con el terrorismo y Mein Kampf.
"Otro experto europeo en prender fuegos es el político belga Filip Dewinter", que visita Israel invitado por el importante partido de Avigdor Lieberman, al que a menudo se le tilda de racista y xenófobo, pero que en realidad es tan islamófobo como lo puedan ser Wilders o Dewinter, si no más. "Dewinter es el líder del partido Vlaams Belang, sucesor del movimiento nacionalista flamenco, muchos miembros del cual colaboraron con los nazis. Entre sus miembros actuales los hay que niegan el Holocausto". "En 1988, Dewinter presentó sus respetos a las decenas de miles de soldados nazis enterrados en Bélgica, y en 2001 inició una alocución con el juramento que utilizaban las SS".
Pero "el diamante más brillante en esta corona racista es Heinz-Christian Strache", líder del Partido de la Libertad austríaco, a quien Primor dice que podemos considerar como "biznieto de Hitler". Su abuelo sirvió en las SS y su padre en la Wehrmacht. De joven militó en una asociación que prohibía la pertenencia a los judíos y realizó ejercicios paramilitares con nazis, según Primor. Strache, como los dos anteriores, también acaba de visitar Israel, y cualquiera diría que Israel se ha convertido en la meca de la extrema derecha europea, de la mano de los partidos que están integrados en la coalición de gobierno.
Si el refrán 'dime con quién andas y te diré quién eres' sigue teniendo validez, la situación de la derecha israelí revela mucho de su verdadera orientación política. Sus compañeros de viaje europeos tienen un denominador común: todos son extremistas e islamófobos redomados. Dice muy poco de estos israelíes que prefieran a sus amigos racistas y neonazis antes que retirarse de los territorios ocupados, como demandan las resoluciones internacionales.