Opinión
Maniobras austeras
Por Eugenio García Gascón
Una nueva señal de que las relaciones entre el presidente Barack Obama y el primer ministro Binyamin Netanyahu no son muy buenas, sino bastante tirantes, ha llegado con la decisión del Pentágono de reducir significativamente la participación del Ejército americano en las maniobras Austere Challenge 12 que los dos países países han programado para el mes de octubre. (En realidad tenían que haberse celebrado la pasada primavera, pero entonces los americanos las aplazaron)
Fuentes israelíes han dicho que de los 5.000 soldados americanos que inicialmente debían participar en las maniobras, a Israel finalmente solo llegarán 1.200 o 1.500 como máximo, y que muchas baterías Patriot americanas se desplegarán pero no contarán con personal capaz de utilizarlas. Además, solo vendrá un barco equipado con sistemas antibalísticos, y no dos como se había previsto inicialmente.
¿A qué obecece esta reducción tan significativa? En medios israelíes no se oculta que las relaciones entre Obama y Netanyahu no son fluidas y que la invitación que Netanyahu cursó a Mitt Romney para visitar Israel hace solo unas semanas, en plena campaña presidencial, ha sentado muy mal en la Casa Blanca.
En Israel se habla de "crisis de confianza" entre los dos mandatarios, una crisis que podría extenderse si ambos son reelegidos para un segundo mandato en los próximos meses, como parece probable.
Las maniobras conjuntas de octubre deberían haber sido las mayores de la historia entre los dos países.
Fuentes israelíes admiten que detrás de la drástica reducción de efectivos americanos también podría estar el temor de Obama a que, aprovechando la estancia del Ejército americano en Israel en octubre, Israel lanzara por su cuenta un ataque sorpresa contra las instalaciones nucleares de Irán, lo que obligaría a Estados Unidos a participar en el conflicto solo unos días antes de las elecciones americanas.
Sea como fuere, en Israel se interpreta que el mensaje de la administración Obama es transparente. Indica claramente que las relaciones personales con Netanyahu no son tan buenas como dicen las declaraciones públicas que uno y otro hacen periódicamente en sentido contrario.