Opinión
Marc Marginedas
Por Eugenio García Gascón
Después de casi seis meses de cautiverio en el norte de Siria, Marc Marginedas, de El Periódico de Catalunya, fue liberado ayer en buen estado de salud y ya se encuentra en casa.
Es una buena noticia, aunque entre treinta y cuarenta periodistas sirios y extranjeros siguen retenidos por las milicias yihadistas del Estado Islámico en Irak y el Levante, un grupo radical que ha declarado un emirato en amplias zonas del norte, con la ciudad de Raqqa como capital.
Entre los detenidos hay otros dos periodistas españoles, Javier Espinosa, de El Mundo, y el fotógrafo free lance Ricardo García Vilanova, que según parece están en poder del mismo grupo.
El secuestro de tantos periodistas ha suscitado un debate acerca de la idoneidad de informar de la guerra civil siria desde el interior. Lo ocurrido en los últimos meses muestra que es una tarea peligrosa y de hecho los medios occidentales han dejado de mandar a sus periodistas a las zonas de conflicto.
Marginedas, de 46 años, tiene una larga experiencia en situaciones complicadas, especialmente en el mundo árabe, aunque tantos años de dedicación no le sirvieron de mucho cuando se encontró frente a yihadistas fanáticos en los alrededores de la ciudad de Hama, lo que ocurrió el 4 de septiembre.
Muchos yihadistas sospechan que los periodistas son en realidad espías que trabajan para servicios de inteligencia americanos, europeos e israelíes, de ahí que quieran capturarlos sin que se sepa muy bien con qué motivo, pues luego no parecen pedir dinero. Simplemente los mantienen presos. No consta que hayan matado a ninguno de sus rehenes hasta ahora.
Todavía no se sabe por qué han soltado a Marginedas; tal vez su liberación tenga relación con la creciente tensión entre grupos yihadistas rivales, ya que uno de ellos, el Frente Al Nusra, vinculado a Al Qaeda, dio la semana pasada un ultimátum de cinco días al Estado Islámico en Irak y el Levante para que cambie de manera de proceder.
En las últimas horas el Estado Islámico en Irak y el Levante se ha retirado de ciertas zonas. Los demás grupos yihadistas consideran que el Estado Islámico en Irak y el Levante es demasiado radical, y no hay que descartar un enfrentamiento directo entre ellos. De hecho, desde principios de año han muerto unos 3.300 combatientes islamistas en el norte de Siria en luchas intestinas.