Opinión
El misterio de la santísima infinidad
Por Ciencias
LAS 30 Y UNA NOCHES // CARLO FRABETTI
* Escritor y matemático
El de la Santísima Trinidad no es un misterio por exceso (¿por qué tres personas si bastaría con una?), sino por defecto: ¿por qué solo tres personas?
Si el amor narcisista del Padre por sí mismo engendra al Hijo, este, que es tan Dios como aquel, tiene que autoamarse de forma igualmente fecunda, por lo que engendrará al Nieto. Que a su vez engendrará al Bisnieto, y este al Tataranieto, y así sucesiva e indefinidamente.
Por otra parte, si el amor incestuoso entre el Padre y el Hijo engendra al Espíritu Santo, que es tan Dios como los dos primeros, el amor de la divina Paloma por sí misma engendrará al Pichón, mientras que su vínculo amoroso con cada uno de sus progenitores engendrará a sendas nuevas personas, que a su vez...
Habrá, pues, infinitas dinastías narcisistas, y de cada pareja de personas surgirá una nueva, que a su vez iniciará su propia dinastía y se apareará con todas las demás personas...