Opinión
Sin Navidad en la Kneset
Por Eugenio García Gascón
El presidente de la Kneset, el parlamento israelí, ha denegado la petición de un diputado cristiano que había solicitado exhibir un árbol de Navidad en la entrada del edificio o en algún otro lugar visible durante las fiestas de estos días.
Yuli Edelstein considera "inapropiada" la petición de Hanna Swaid y le recomienda que exhiba el árbol, si lo desea, en su propio despacho o en el despacho de su grupo parlamentario, pero no en un lugar común de la Kneset.
Edeltein ha indicado que el motivo de su negativa tiene que ver con el hecho de que los cristianos ortodoxos celebran la Navidad el 7 de enero, y que mantener expuesto el árbol desde ahora hasta el 7 de enero sería "demasiado tiempo".
La presidencia de la Kneset ha niega que su decisión tenga que ver con el carácter judío de Israel y ha recordado que esta no es la primera vez que se rechaza una petición semejante de los diputados cristianos.
La decisión llega mientras en muchas ciudades occidentales, especialmente donde hay comunidades judías más o menos numerosas, se multiplican los gestos de las autoridades para con los judíos y sus fiestas, lo que ya ocurre desde hace muchos años y cada vez con mayor intensidad.
Sin embargo, la repulsión que sienten algunos judíos hacia los símbolos de otras religiones se da con mucha frecuencia. Por ejemplo, los hoteles israelíes que celebran la Navidad o la Nochevieja son muy pocos y se arriesgan a sufrir costosas sanciones por parte del Rabinato, que es un órgano del estado.
Esta aversión profunda no ha surgido en los últimos años aunque va creciendo conforme el pasa el tiempo, debido a la gran fuerza de la religión judía en la sociedad israelí.
El gran estudioso de la cábala, el alemán (después israelí) Gershon Scholem, contó en su momento la repulsión que sintió al ver la casa de su amigo Walter Benjamin, también alemán y judío, aunque no practicante, adornada con un árbol de Navidad, y esto ya ocurrió antes de la Segunda Guerra Mundial.