Opinión
Niñas de Gaza
Por Eugenio García Gascón
El islamismo se infiltra en todos los ámbitos de la sociedad en la franja de Gaza, donde gobierna Hamas, a costa principalmente de las mujeres. Ciertamente no es una cuestión específica de Gaza ya que campea a sus anchas por todo Oriente Próximo.
El ministerio de Educación local ha ordenado que a partir del curso que viene haya segregación de alumnos por sexo desde la edad de nueve años, una medida que solo afectará a tres colegios cristianos privados y una escuela americana, que son los únicos que hasta ahora no practicaban la separación.
Ha habido algunas protestas en la franja, principalmente de activistas proderechos humanos, pero todo indica que la ley que se aprobó el lunes se aplicará sin problemas en todas las escuelas de Gaza.
Hamas argumenta que se trata de una medida con la que se pretende salvaguardar la cultura y las tradiciones de los musulmanes, que prácticamente integran la totalidad de la población de Gaza, con excepción de algunos millares de cristianos.
Estos argumentos están en consonancia con ciertos valores que ha impulsado la corriente posmoderna que cada vez es más poderosa en Occidente, donde las referencias republicanas y los valores de la Ilustración se ponen en entredicho.
De hecho, en algunos lugares de Occidente, incluida España, se defiende desde algunos sectores de la sociedad, e incluso desde los gobiernos, la segregación escolar, así que sería injusto señalar a los islamistas de Gaza como los únicos que vulneran valores democráticos. Sin ir más lejos, sus vecinos israelíes religiosos también practican la segregación, así como los palestinos de Cisjordania, que están gobernados por Fatah.
El argumento de que Hamas quiere respetar las "tradiciones" locales es de doble filo. La sociedad precisamente debería tratar de superar las "tradiciones" retrógradas y reaccionarias, algo que ha hecho continuamente a lo largo de la historia, porque si no se hubieran superado seguiríamos en la edad de piedra o en la edad media.
Desgraciadamente, en muchos ámbitos de nuestras sociedades, y también en las sociedades occidentales, se ha puesto la marcha atrás amparándose en "tradiciones" y en "valores" tras los que en realidad se esconden tendencias claramente reaccionarias.