Opinión
Nuevos datos en Atapuerca
Por Ciencias
ORÍGENES // JOSÉ MARÍA BERMÚDEZ DE CASTRO
* Director del Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana, Burgos
Hace unos días saltó a varios medios de comunicación la noticia del hallazgo de nuevas cuevas y posibles yacimientos en la Sierra de Atapuerca. Este descubrimiento se produjo como consecuencia de la remoción de tierra para la construcción de un almacén de campo. Con ser un hecho interesante, no dejó de sorprenderme el gran eco de la noticia en los medios. Los miembros del Equipo Investigador de Atapuerca tenemos un código de buenas prácticas con respecto a las noticias que generamos con nuestro trabajo. La información debe tener suficiente trascendencia y publicarse en primer lugar en una revista científica de prestigio. Sólo entonces transmitimos las conclusiones de nuestro trabajo a los medios. La única excepción son las ruedas de prensa que se ofrecen poco antes de terminar cada campaña de excavación, para dar cuenta de los hallazgos y acompañados siempre por los responsables políticos de la Junta de Castilla y León. Un ritual necesario, como los lectores sin duda comprenderán.
El almacén de campo se pensaba ubicar en las proximidades de la única edificación que existe en la zona, que protege a las personas que pasan allí el duro invierno cuidando de los yacimientos a la entrada de la antigua Trinchera del Ferrocarril minero. Sin embargo, la mayor parte de la Sierra de Atapuerca esconde en su interior un complejo entramado de galerías, simas, y grandes salas, producto de la disolución de las calizas cretácicas que conforman esta pequeña elevación burgalesa y que comenzó hace más de siete millones de años, en los inicios del Plioceno.
En la actualidad se ha catalogado y topografiado por el Grupo Espeleológico Edelweiss de Burgos una amplia red cárstica de varios kilómetros de galerías y simas. Con el paso del tiempo, muchas cavidades se rellenaron de sedimentos y formaron los yacimientos que todos conocemos. Siempre hemos afirmado que los yacimiento de la Sierra de Atapuerca son inagotables y no exageramos. La prueba está en que ya se han localizado muchas cavidades ocultas mediante el uso de geo-rádares y que cualquier remoción de tierras puede terminar en el hallazgo de nuevas cuevas y rellenos sedimentarios. El caso que nos ocupa está muy próximo a la cavidad denominada Sima del Elefante, que está rellena por un yacimiento excepcional. Seguro que muchos lectores recuerdan que en el nivel TE9 de este yacimiento se localizaron algunos restos fósiles del primer europeo conocido y cuyo estudio fue portada de la revista Nature en marzo de 2008.
De ahí la prudencia que la administración y los investigadores hemos de tener con un zona tan sensible que, entre otras cosas, es Patrimonio de la Humanidad. El tiempo nos dirá la importancia de estas nuevas cavidades.