Opinión
El origen de todo esto
Por Ciencias
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UNIVERSO // JAVIER ARMENTIA
* Astrofísico y director del Planetario de Pamplona
El Universo, todo lo que es, pudo tener un origen, denso y caliente, hace 13.700 millones de años. La frase anterior podría parecerse a los primeros versículos de cualquiera de los librotes fundacionales de cosmogonías y religiones de hace unos miles de años. Pero hay una diferencia esencial entre el 1.1 del Génesis, por ejemplo, y lo que nos cuenta el modelo cosmológico de la ciencia actual: por primera vez en la historia de la Humanidad, los astrónomos han podido reconstruir una historia posible del cosmos, basándose en las observaciones astronómicas y en las teorías de la física comprobadas en laboratorio hasta una precisión que nunca tuvo religión alguna.
Comentábamos hace unos días que ahora sabemos que casi todo el Universo es una energía y una materia oscura, y puede parecer paradójico que los telescopios, que nos acercan la luz de objetos lejanos, son precisamente los que corroboran ese modelo. Ojo, porque la cuestión actualmente no está libre de problemas: no hay un marco teórico que case con las observaciones. Los ojos de los astrónomos han sido en los últimos decenios más agudos que los lapiceros de los teóricos. O, más bien, esas teorías implican dimensiones adicionales, postulan la existencia de partículas que aún no podemos encontrar en los aceleradores de partículas (la misma esencia de la materia está en cuestión).
Lo apasionante de las cuestiones cosmológicas actuales es que son incompatibles con esos modelos esotéricos, o incluso con los filosóficos que monopolizaron el pensamiento durante tanto tiempo. Lo mismo sucede con la biología evolutiva: ese proceso de la ciencia moderna basado en la observación y la experimentación simplemente no fue pensado nunca antes. El origen de todo esto sigue siendo un misterio, pero sólo podremos dilucidarlo usando la ciencia.