Opinión
Paripé en Washington
Por Eugenio García Gascón
Está previsto que en las próximas horas se reanuden las "negociaciones" entre israelíes y palestinos, y que se prolonguen durante al menos nueve meses en los que básicamente se hablará de fronteras y de seguridad.
El nuevo cónclave de Washington es posible simplemente porque los Estados Unidos han obligado, bajo la presión de fuertes amenazas, al presidente Mahmud Abás a dialogar otra vez con Israel, algo que ha ocurrido casi permanentemente desde la Conferencia de Madrid de 1991 con los resultados que todos conocemos.
Durante todos estos años Israel ha multiplicado casi por siete el número de colonos en Cisjordania, sin contar Jerusalén, y en la ciudad santa no pasa ningún día sin impulsar la construcción en las múltiples colonias que envuelven el sector ocupado de Jerusalén.
Los delegados palestinos a las "negociaciones" serán Saeb Erekat, que es el jefe negociador, y Mohammed Shteiyeh, miembro del comité central de Fatah y uno de los principales candidatos a ocupar la vacante de primer ministro, mientras que los israelíes estarán representados por la titular de Justicia, Tzipi Livni, y el jefe de la oficina del primer ministro, Yitzhak Molcho.
El formato de dos frente a dos también ha venido impuesto por Israel pues Netanyahu no se fía de Livni y le ha puesto a Molcho como si se tratara de un policía para que la vigile.
A estas alturas nadie puede creer que Israel vaya a Washington de buena voluntad, por lo que las "negociaciones" serán un paripé de donde no saldrá nada bueno, salvo que Israel ganará algo de tiempo y mostrará al mundo sus "buenas intenciones".
Las "negociaciones" directas han fracasado una vez tras otra y no hay ninguna indicación de que esto vaya a cambiar. En lugar de perder el tiempo de esta manera y fomentar la expansión israelí en los territorios ocupados, la comunidad internacional debería obligar a Israel a cumplir las resoluciones internacionales. Todo lo demás es pura pérdida de tiempo.