Opinión
Y Pedro negó tres veces que se quiera ir a casa
Por Marco Schwartz
A semejanza de su tocayo el apóstol, que negó tres veces conocer a Cristo, Pedro Solbes negó ayer tres veces que desee abandonar el Gobierno. Días después de expresar su “envidia” hacia el ministro Bermejo por haber dimitido, el vicepresidente económico dijo sentirse “cómodo” en el cargo. “Sobreviviremos a los idus de marzo, a la primavera, al verano”, replicó al portavoz del PP, que le había advertido con dramatismo shakesperiano: "César, guárdate de los idus de marzo”.
Entre el me quiero ir y el me quedo de Solbes ha mediado una orden: la del presidente Zapatero a varios ministros y dirigentes del partido para que cesen las declaraciones que den pábulo a rumores sobre un posible cambio de Gobierno. En medio de una grave crisis económica, a tres meses de las elecciones europeas y con la presidencia española de la UE en el horizonte (primer semestre de 2010), lo que menos quiere Zapatero en estos momentos es transmitir un mensaje de fractura y debilidad. Máxime cuando ya ha entregado a los críticos de fuera y dentro del partido la cabeza del anterior titular de Justicia.
Solbes se hizo rogar para seguir en el Ejecutivo tras las últimas elecciones. Aceptó continuar hasta que la economía diera las primeras señales de recuperación, pero la crisis persiste. Así que, mientras Zapatero reflexiona sobre una posible remodelación de Gobierno, a Solbes y al resto de ministros no les queda más que remar. Y con buena cara, por órdenes superiores.