Opinión
Pilpul
Por Eugenio García Gascón
'Pilpul' es un método de discusión, disputa y análisis que se aplica en las escuelas rabínicas para conciliar textos que en apariencia son contradictorios o irreconciliables. Los estudiantes y los maestros utilizan el 'pilpul' desde el siglo quince aproximadamente. Este método fue muy criticado durante una época e incluso ahora los israelíes laicos lo llaman despectivamente 'bilbul', que significa 'confusión'.
Los críticos del 'pilpul' sostienen que no sirve para nada y es una pérdida de tiempo, o de otra manera, una actividad bizantina. En su opinión, los estudiantes, en lugar de esforzarse en el 'pilpul', deberían dedicarse a profundizar directamente en los textos del Talmud, por ejemplo, y no buscar los cinco pies al gato.
Esto viene a cuento de que John Kerry inició ayer su quinto viaje a Israel y Palestina en pocos meses y lo que tiene delante es un conflicto en el que, como si se tratara de un estudiante rabínico, debe conciliar posiciones absolutamente irreconciliables.
En lugar de perder el tiempo yendo y viniendo y aplicando penosamente el método del 'pilpul', debería acudir a los textos originales y 'sagrados' directamente, no al Talmud sino a los acuerdos que las dos partes han firmado y a la legislación internacional.
Vería entonces que mientras los palestinos han cumplido religiosamente su parte, Israel, con un pretexto u otro, ha evitado cumplir los acuerdos y la ley internacional. Dejar que se arreglen entre ellos es una iniciativa que ha fracasado repetidamente, es un método vetusto que se ha revelado inútil e irrelevante.
Es más, mientras en Occidente se dice que se arreglen directamente entre ellos, Israel ha multiplicado exponencialmente el número de colonos judíos en los territorios ocupados y ayer mismo, el día que Kerry llegó a la zona, se anunciaron otras 69 viviendas más para colonos en el asentamiento de Har Homa, justo al sur de Jerusalén. Esto sin tener en cuenta que las obras en numerosos asentamientos siguen a buen ritmo por casi todas partes.
Llevamos veinte años desde los acuerdos de Oslo y de 'pilpul' inútil y los israelíes con mucho gusto esperarán otros veinte años mientras siguen cambiando la fisonomía de los territorios ocupados. ¿Se pueden permitir esto los palestinos? No. ¿Se lo puede permitir la comunidad internacional? Parece que sí.
Hablar por hablar, es decir aplicar el método rabínico del 'pilpul', solo beneficia a la expansión israelí por Cisjordania. Que Kerry siga aplicando este método permite ver que Estados Unidos no tiene ningún interés genuino en resolver el conflicto.