Opinión
Porat
Por Eugenio García Gascón
Ayer murió Hanan Porat, probablemente el primer colono judío de Cisjordania. Tenía 67 años y la causa de su muerte fue el cáncer. Falleció en Kfar Etzion, el asentamiento de Cisjordania donde residía.
Hanan Porat ha sido el líder más cualificado de los colonos, de la misma manera que Shimon Peres ha sido el líder político que más facilitó en su momento la colonización judía. Ambos son personajes complementarios, las dos caras de la misma moneda. Si se prescinde de uno o de otro lo más posible es que no hubiera habido colonización judía, o por lo menos habría sido muy diferente.
El joven Porat estudió en la escuela rabínica Merkaz ha-Rav de Jerusalén, al amparo del rabino Zvi Yehuda Kook, un extremista cuyo padre fusionó el sionismo político con el judaísmo ultraortodoxo dando lugar a un movimiento explosivo, nacionalista y religioso al mismo tiempo, que se destapó de una manera generosa con la organización Gush Emunim, que significa Bloque de Creyentes, y en cuya fundación fue una pieza capital el propio Porat.
La determinación de Porat fue decisiva y con Gush Emunim los colonos lograron establecer más de un centenar de asentamientos en Cisjordania y Gaza con el visto bueno de las autoridades. Porat tenía buenos contactos tanto en los gobiernos laboristas como en los gobiernos del Likud. Una voluntad de hierro le permitió llevar adelante sus planes, normalmente con el consentimiento de los gobernantes, aunque en ocasiones no tuvo más remedio que enfrentarse a ellos.
El movimiento Gush Emunim estuvo operativo desde la guerra de 1967 pero no se estableció formalmente hasta después de la guerra de 1973. Aunque más tarde dejó de existir, sus discípulos constituyen hoy uno de los dos nucleos más duros del movimiento colonial. El propio Porat transmitió la filosofía nacionalista-religiosa de Gush Emunim a centenares de alumnos en varias escuelas rabínicas. Su legado es tal vez el principal obstáculo que tiene delante la paz.