Opinión
La precaria autorización de la venta de Alitalia
Por Vicente Clavero
Italia hace honor cada dos por tres a su fama de país caótico e imprevisible. Una fama que algunos luchan por borrar, mientras otros se empeñan en ahondarla con sus palabras y con sus actos.
El espectáculo que protagonizó el Gobierno del dimisionario ROMANO PRODI a última hora del lunes, a propósito de la venta de Alitalia, fue difícil de superar. Al menos dos ministros denostaron públicamente la oferta definitiva de Air France-KLM. El de Infraestructuras, ANTONIO DI PIETRO, la tachó de “humillante”. Y el de Transportes, ALESANDRO BIANCHI, mostró su disconformidad con el recorte laboral previsto.
Pues bien, a pesar del inequívoco posicionamiento de dos de sus colaboradores, Prodi, que podría haberle pasado esta patata caliente al futuro Gobierno, consiguió que el Consejo de Ministros, reunido anteanoche en sesión extraordinaria, diera luz verde a la operación.
El interés del presidente por sacarla adelante choca con la opinión de SILVIO BERLUSCONI, favorito para las elecciones generales del 13 y 14 de abril y partidario de que la compañía aérea de bandera permanezca en manos italianas. También está en contra de la venta a Air France-KLM el líder de la Liga Norte, UMBERTO BOSI, que no admite el traslado al aeropuerto de Roma-Fiumicino del centro de distribución de vuelos (hub) que Alitalia tiene en Milano-Malpensa.
Este traslado, que figura en los planes de los franceses desde el principio de la negociación, causaría un fuerte perjuicio económico a la región de Lombardía y es, junto a los despidos anunciados (1.600 trabajadores sobre una plantilla de 11.000), uno de los grandes problemas que están sobre la mesa.
El tercero, sin duda, estriba en el precio que Air France-KLM pretende pagar: 0,10 euros por acción mediante intercambio por acciones propias, lo que equivale a valorar la compañía en 140 millones. La jornada bursátil inmediatamente anterior a que se conociera este dato (la del viernes) cerró con los títulos de Alitalia a 0,57 euros. Ayer ya estaban a 0,27: menos de la mitad.
Para más inri, la oferta final es un 60% inferior a la hecha inicialmente, cosa que supone un reconocimiento implícito de que la aerolínea se encuentrA aún peor de lo imaginado y de que, durante las ocho semanas que han durado las conversaciones, la situación no ha hecho más que empeorar.