Opinión
Primeros americanos
Por Ciencias
ORÍGENES // JOSÉ MARÍA BERMÚDEZ DE CASTRO
* Director del Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana, Burgos
Hace entre 23.000 y 19.000 años, nuestro planeta sufrió el llamado “último Máximo Glacial”. El agua helada se fue acumulando en el hemisferio norte, al tiempo que el nivel del mar descendía hasta 140 metros. Curiosamente, una vasta región entre Siberia y Alaska situada entre los paralelos 60º y 70º N quedó libre de las grandes mantos de hielo, pero el descenso del nivel del mar (muy somero en esta zona) se transformó en una gran masa continental de 1.500 kilómetros de anchura, que amplió de manera considerable la región de Beringia. No era la primera vez que ocurría algo semejante, pero quizás fue este el momento que aprovecharon los miembros de nuestra especie en expansión para ampliar su territorio y colonizar sin saberlo un nuevo continente.
Hace entre 11.000 y 10.500 años, Beringia volvió a inundarse y el actual Estrecho de Bering separó de nuevo Eurasia de América. Para entonces, los primeros americanos ya se habían adentrado en el continente y habían dejado claras evidencia de sus actividades. Desarrollaron el denominado Complejo Cultural Clovis, cuya antigüedad supera los 13.000 años. La denominación se debe un tipo peculiar de puntas de piedra encontradas por primera vez en un yacimiento de Nuevo México, próximo a la localidad que lleva ese nombre. Las puntas eran muy finas, realizadas sobre todo en sílex y obsidiana y de una manufactura extraordinaria; su forma era muy particular, con una depresión alargada para engastar la vara que serviría de lanza.
Algunos antropólogos sostienen que la primera colonización americana pudo ocurrir hace unos 40.000 años, con la primera desecación de Beringia. Sin embargo, la mayoría de los expertos apuntan a una cronología en torno a los 20.000 años. Desde luego, la cultura Clovis no parece ser la primigenia de América. Así se desprende de las evidencias halladas en el yacimiento chileno de Monte Verde. Este sitio se reconoce como el más antiguo de América (14.500 años antes del presente) y, junto a otros yacimientos algo más recientes de Argentina y Brasil, aporta información de una colonización algo más temprana que la correspondiente a la cultura Clovis.