Opinión
¿Psicomagia o psicochorrada?
Por Ciencias
CIENCIA DE PEGA // MIGUEL ÁNGEL SABADELL
Permítanme que les presente lo más chikilicuatre de esas supuestas psicoterapias tan de moda que pueblan las estanterías de las librerías e intelectualmente tienen la profundidad de un charco: la psicomagia. Se trata de una técnica de mambo-jambo creada por Alejandro Jodorowsky, director de cine marginal y eminente tarotista por una razón muy poderosa: el tarot tiene 22 arcanos mayores y el pueblo de Tocopilla (Chile) donde nació está en el paralelo 22. Bueno, no exactamente, le sobra medio grado, o sea, que está unos 50 km más allá, pero no nos vamos a parar en semejantes futesas. Que ya lo dice Jodorowsky: escucha a tu intuición más que a tu razón. Normal. Aprender a usar nuestra cabeza exige esfuerzo y método; hacer caso a la primera soplapollez que se nos ocurra es fácil.
El invento psicomágico es un pastiche de tarot, chamanismo, misticismo oriental y psicoanálisis barato, con lo que todo se reduce a la envidia del pene y deseos de acostarte con tu madre. Para que no le salgan competidores dice que hacerse psicomago es más complicado que ser doctor en física teórica. Necesitas no menos de siete años y antes has tenido que ser un maestro en todas las formas de arte, estudiar artes marciales y filosofía oriental, colocarte con todos los hongos alucinógenos disponibles, conocer el tarot, la alquimia y la cábala y, por supuesto, haber sido psicoanalizado. Vamos, que te llegará la hora de jubilarte antes de poder ejercer. Para asegurarse la exclusiva, el autor chileno dice que sólo él, su hijo y su mujer pueden llamarse psicomagos.
¿Cómo funciona la terapia? Primero te echan las cartas para descubrir las causas de tus problemas. Después te pregunta por tus familiares, hasta tu tatarabuelo, porque “toda enfermedad surge de un conflicto no resuelto con los ascendientes... existe una gran cantidad de influencias psíquicas heredadas a través de las generaciones”. Lo de tus antepasados es de nota. Debes proporcionar toda la información posible sobre ellos, pero si no la tienes no hay que preocuparse: basta con “meditar sobre las partes que faltan y dejar que la imaginación llene los espacios desconocidos”.
Al final, el cliente debe hacer “un acto psicomágico”. ¿Cómo es? Para caerse de culo. Si tienes problemas para acostarte con tu pareja, nada mejor que vestirte de monja y tirarte a tu chico sobre la tumba de tu abuelo; si tartamudeas debes pedirle a tu padre que con la mano derecha te agarre los huevecillos para infundirte su fuerza espiritual. Y si no te curas es que eres un tontolaba.