Opinión
Reflexionen como Dios manda
Por Juan Carlos Escudier
Reflexionar debe de ser agotador, y de ahí que se aconseje hacerlo sólo el día antes de las elecciones. Sobre esto, Esperanza Aguirre y otros políticos del PP tienen hasta un manual con instrucciones precisas: se impone reflexionar en soledad y recogimiento, y a los que pretenden hacerlo colectivamente y en una plaza pública, como ha planteado el movimiento del 15-M, hay que enviarles a los antidisturbios o casi mejor al Ejército si llega antes. Hay que reflexionar como Dios manda, que al parecer no es en la calle, y únicamente sobre el sentido del voto, porque darle vueltas a las injusticias del sistema electoral o a que el nombre de los que detentan el poder real no figura en las papeletas es una pérdida de tiempo.
El día de reflexión no es la mejor ocasión para preguntarse qué tipo de sociedad es ésta que auxilia a los bancos y deja en la calle a las familias que no pueden pagar sus hipotecas, o para tratar de entender por qué las crisis se ceban siempre con los mismos mientras sus causantes y sus cooperadores necesarios nunca pagan por su actos, se lo siguen llevando crudo y hasta se permiten dar consejos y pedir sacrificios. Tampoco es el momento más oportuno para analizar la sumisión a los especuladores, de cuyas andanzas estamos puntualmente informados por la evolución de la ya famosa prima de riesgo.
Huyan de elucubraciones acerca de las prioridades de los gobernantes, que aprovechan cada uno de los recortes que decretan para palmearse las espaldas, o del carácter de esa presunta solidaridad europea, que cuando corre al salvamento de un país no le lanza un flotador sino una soga con nudo corredizo. Si les dieran ganas de pensar qué fue de las promesas de refundar el capitalismo, acabar con los paraísos fiscales o meter en cintura a las agencias de riesgo, siéntense y esperen a que se les pase.
Su misión histórica de este sábado se centra en elegir entre dos opciones, porque fuera del bipartidismo hace un frío de narices. Por supuesto, son libres de tirar su voto entregándolo a otros partidos menores, pero eso sólo demostraría que no han reflexionado lo suficiente.