Opinión
El río que levanta montañas
Por Ciencias
VENTANA DE OTROS OJOS // MIGUEL DELIBES DE CASTRO
*Profesor de Investigación del CSIC
El físico Richard P. Feynman, premio Nobel y brillante divulgador, postulaba que la ciencia tiene una música que hay que entender, y entonces maravilla. Quienes sostienen, como en su día hizo el escritor D. H. Lawrence, que “el saber ha matado al sol al convertirlo en una bola de gas con manchas”, es porque no son capaces de oírla, pues de hacerlo comprenderían que el conocimiento científico, casi siempre, genera más asombro que cualquier misterio velado por la ignorancia (aunque la gente adora la duda; en uno de sus libros, Henning Mankell, el creador del inspector Wallander, lo explica afirmando que “todo lo bello es misterioso”).
Sea como fuere, de vez en cuando uno cree oír esa música de que hablaba Feynman, y lo disfruta especialmente. Ocurre, por lo general, ante hallazgos científicos que, por lo inesperados, lo contra intuitivos, o lo elegantes, provocan sorpresa y asombro. Me ha pasado leyendo acerca del río que, en el Himalaya, levantó un macizo montañoso. El artículo fue publicado a primeros de año por un grupo internacional en el Boletín de la Sociedad Geológica Americana.
El río Brahmaputra, conocido en el Tibet como Yarlung-Tsangpo, es el mayor y más caudaloso del Himalaya, con un enorme desnivel y, en consecuencia, una gran capacidad erosiva. Arranca y arrastra millones de toneladas de tierra y piedras, por lo que no sorprende que haya excavado un barranco de casi cinco kilómetros de profundidad. Más bien al revés. Lo que llamó la atención de los científicos fue que el valle no fuera más profundo, como creían que debía ser. Descubrieron así que la erosión del río “se había acoplado” con el levantamiento tectónico del Himalaya, que está ocurriendo a ritmo uniforme desde hace 50 millones de años. Tal acoplamiento consiste en que, a medida que el río elimina localmente materiales de la corteza terrestre, haciéndola más liviana en ese punto, las rocas calientes que están bajo ella son más efectivas levantándola. Todo el Himalaya está alzándose, es cierto, pero el macizo de Namche Barwa y Gyala Peri, erosionado por el Tsangpo, se levanta decenas de veces más aprisa. Los investigadores sostienen que esos dos picos han alcanzado los 7.700 metros en los últimos dos millones de años.
Noah Finnegan, primer autor del estudio, sugiere no sólo que la erosión ha hecho crecer a la montaña, sino también que la interacción con el clima genera un mecanismo de retroalimentación. Al incrementar su altura, el macizo atrapa más agua de los monzones, de manera que el río aumenta su caudal y erosiona más, y como resultado el macizo sube más aún… Tal vez, si no oyen la música de Feynman, digan: “Bueno, ¿y qué?”. Pero oyéndola, ¿no es maravilloso?