Opinión
La sábana santa... o no tanto
Por Ciencias
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CIENCIA DE PEGA // MIGUEL ÁNGEL SABADELL
Hoy es el día más importante para los cristianos de todo el mundo: Domingo de Resurrección. Pero es a la hora de racionalizar el hecho asombroso de un crucificado que vuelve a la vida cuando se topan con verdaderos problemas. Insuperables, si no fuera porque la teología, experta en piruetas lógicas, es muy hábil en su trabajo. Así, unos hablan de un hecho transhistórico, más allá de la historia; otros rizan el rizo distinguiendo entre suceso (hecho histórico accesible al conocimiento y la investigación histórica) y acontecimiento (hecho real que es inaccesible a la ciencia histórica). ¿A que no imaginan en cuál de los dos se adscribe la resurrección? En ambos contextos no cabe la reanimación del cuerpo material: “La resurrección es la superación de la muerte, no el retroceso a una vida anterior”.
Obviamente, este planteamiento no gusta a muchos. Si todo quedara, como dicen numerosos teólogos, en “un acontecimiento sólo accesible por la fe” poco podríamos decir los no cristianos, y quedaría en el mismo lugar que el viaje de Mahoma a Damasco en un caballo alado. Sin embargo unos cuantos necesitan demostrarla científicamente, y se sacan de la chistera una falsificación medieval: la Sábana Santa.La primera mención históricamente constatada data de 1389. Y el primer documento donde se menciona señala que es falsa: se trata de un largo informe enviado al papa Clemente VII por Pierre d’Arcis, obispo de Troyes, donde declara que su antecesor descubrió el fraude. La datación por el carbono 14 en 1989 no arroja ninguna duda.
Por supuesto, sus defensores no se detienen en esas futesas. ¡La suciedad acumulada en el lienzo falseó la medida! Un simple cálculo muestra que cambiar en 14 siglos la datación exige una cantidad de porquería de 18 kg. ¡Y la Sábana pesa 9! Otros, que saben un poquito de física, dicen que, como la Sábana es auténtica, Jesús tuvo que convertirse en una potente fuente de neutrones que cambió el C-13 a C-14. O quizá la radiación milagrosa cambió el periodo de desintegración del C-14... Además, esa radiación tuvo que estar perfectamente colimada, esto es, que salió en una dirección privilegiada y no en todas, como hace en realidad, para poder impresionar de ese modo el lienzo. Como este tipo de radiación no existe sus defensores han sido capaces de determinar su naturaleza: milagrosa. Así todo cuadra. Todos sabemos que la radiación milagrosa se comporta como requiere el milagro.