Opinión
El sector aéreo chapotea en el fango
Por Vicente Clavero
Anda muy revuelta la aviación civil por culpa de la subida del petróleo, que es hoy un 75% más caro que el año pasado por estas fechas. El presidente de Iberia, FERNANDO CONTE, en la última junta de accionistas, tachó de “dramática” la situación del sector. GIOVANNI BISIGNANI, director general de la IATA, fue más lejos aún en la asamblea de la organización celebrada hace una semana, donde dijo que la escalada del precio de los combustibles es “el quinto jinete del Apocalipsis”.
El brutal encarecimiento del queroseno ha obligado a deshacer algunas operaciones en ciernes. En América, United y US Airways pusieron freno a finales de mayo a las negociaciones que mantenían para su fusión. Aquí, por las mismas fechas, Iberia retiró su oferta por Spanair, que llevaba meses sobre la mesa del consorcio escandinavo SAS.
Sin embargo, en otros casos se ha hecho de la necesidad virtud. Así, por ejemplo, el desalentador panorama que se abre ante ellas parece haber espoleado el matrimonio de Vueling y Clickair, una vez que Iberia y JOSÉ MANUEL LARA han sentado las bases de un acuerdo sobre sus respectivas participaciones en la empresa resultante.
Lo peor, de todas formas, aún está por venir, aunque es fácil predecir por dónde irán los tiros. Continental ha anunciado la eliminación de 3.000 puestos de trabajo y United, de entre 1.400 y 1.600. En el segmento de bajo coste, el futuro no pinta mejor. El gigante irlandés Rynair ha renunciado a obtener beneficios en 2008. Al menos otra treintena de compañías, entre las que figuran ATA, Silverjet, Oasis Hong Kong Airlines y Skybus han echado directamente el cierre.
La supresión de las líneas menos rentables, la jubilación de los aviones que más combustible consumen y la subida de tarifas son las medidas que se están tomando con carácter general para afrontar esta crisis. Las aerolíneas baratas, además, tendrán que mejorar los exiguos servicios que ahora prestan si quieren seguir siendo atractivas.
Un gigante que quiere crecer
En este contexto, una de las grandes aerolíneas europeas que continúa navegando en solitario, Lufthansa, ha reiterado su interés por intervenir en la reordenación del sector. Su presidente, WOLFGANG MAYRHUBER, insinuó recientemente que España sigue en el punto de mira de la compañía alemana. Iberia, que no ha perdido la esperanza de ampliar sus acuerdos con British Airways, quizás le queda ya demasiado lejos. Pero Spanair, en venta desde hace un año, sí está todavía al alcance de su mano, pues el único comprador que mantiene viva su oferta no acaba de convencer a SAS.