Opinión
Sortu y ese hombre
Por Joan Garí
Ese hombre que lleva más de tres décadas en la vida parlamentaria española no nació en 1977. Ese año simplemente se presentó a sus primeras elecciones democráticas. Ha sido congresista, senador y presidente autonómico. Viéndolo, se diría que es un demócrata de toda la vida y, sin embargo, su vida pública se remonta no a la Constitución, sino al franquismo puro y duro. En 1962 ocupó la cartera de Información y Turismo en el consejo de ministros presidido por el caudillo y al año siguiente, como portavoz del Gobierno, informó con gran desparpajo de la ejecución del dirigente comunista Julián Grimau. Más tarde intervino en la manipulación, para su aparición en prensa, del diario íntimo de Enrique Ruano, otro de los asesinados por el régimen, para que su muerte pareciera un suicidio. Fallecido Franco, fue nombrado ministro de Gobernación por Carlos Arias Navarro, el “carnicero de Málaga” (conocido así por su participación en la represión durante la guerra en esta ciudad).
Este currículum, como ustedes habrán descubierto fácilmente, es el de Manuel Fraga Iribarne, fundador del PP. Ahora mismo, su partido está horrorizado por la posibilidad de que la izquierda abertzale se separe definitivamente de ETA y pueda ser legalizada. Y, sin embargo, ¿le han preguntado a Fraga si abjura de su pasado franquista? Eso sí, todo hay que decirlo: en este tema de Sortu, el Partido Socialista tampoco ha estado a la altura. Pero no habrá más remedio que darle una oportunidad a la paz.