Lo que oculta la web de la Casa Real sobre Juan Carlos I
La Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica denuncia que la biografía oficial del rey emérito omite sus estrechos vínculos con la dictadura franquista.

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En la página web oficial de la Casa Real se recoge una pequeña biografía de cada uno de sus miembros, incluidos los reyes eméritos. Sobre Juan Carlos I, se dan todo tipo de detalles: nació en Roma el 5 de enero de 1938; llegó con diez años a España, donde desarrolló su carrera profesional, tanto militar, como universitaria "por expreso deseo de su padre"; el 14 de mayo de 1962 contrajo matrimonio en Atenas… Pero en ningún momento se mencionan sus vínculos con la familia Franco.
"Tras la muerte del anterior Jefe de Estado, Francisco Franco, Don Juan Carlos fue proclamado Rey el 22 de noviembre de 1975". Así es cómo aparece descrito el traspaso de poderes, sin hacer alusión a la figura de Franco como dictador, ni mencionar que fue precisamente el tirano el encargado de nombrarle sucesor. Es lo que denuncia la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), que ha presentado una solicitud al organismo en la que piden conocer las fuentes documentales utilizadas para la redacción del texto.
Para la asociación, la web "no sólo blanquea al dictador", sino que omite información relevante de su biografía y trayectoria en la Corona. Recuerdan que el monarca llegó a la Jefatura de Estado "por ser una persona de total confianza para el dictador y por haber jurado ante las cortes franquistas los principios del movimiento", pero nada de esto aparece explicado en dicha página. Tampoco se hace mención a las dos ocasiones antes de su coronación en las que ya asumió el cargo, sustituyendo una baja por enfermedad del dictador.
Respecto a cómo se consolidó la Transición democrática, señala la web que fue "pilotada por un nuevo equipo" y que "comenzó con la Ley para la Reforma Política de 1976". Para Emilio Silva, presidente de la ARMH, la expresión de "un nuevo equipo" le parece destinada a "convertir el relato de la Transición en un proceso en el que las nuevas autoridades que acompañaban a Juan Carlos habían surgido por generación espontánea, desvinculadas de la dictadura". Sin embargo, dice Silva, "sus colaboradores más cercanos, así como cuatro de los siete padres de la democracia habían sido altos cargos del franquismo. Como Sabino Fernández Campos, miembro de Falange".
Desde la asociación también critican que a los redactores de la biografía se les haya olvidado hacer mención a una de las aficiones preferidas del rey: la caza. Si bien, queda por escrito su dedicación al esquí o a la vela, que sigue practicando siempre que visita España, a pesar de su edad; evitan recordar las frecuentes monterías a las que asistía antes de su fuga. Subraya la ARMH los "3,4 millones de euros que, entre 2006 y 2008, Patrimonio Nacional destinó a construir un pabellón de caza con todo tipo de trofeos", dentro del recinto del Palacio de la Zarzuela.
"No se puede hablar de transparencia por parte de la Casa Real cuando se dedican recursos públicos a lavarle la cara a Juan Carlos de Borbón, que ha utilizado la jefatura del Estado para construir una enorme fortuna personal, utilizando el tráfico de influencias y, además, para ocultar que fue un alto cargo de la dictadura franquista y, por lo tanto, un beneficiario de la Ley de Amnistía de 1977", concluye Silva.
Tres décadas junto al dictador
Aunque en la galería de la Casa Real no aparece una sola imagen del emérito junto al dictador, hay una larga lista de instantáneas que ya forman parte de la historia y dan muestras de la cercanía entre ambos personajes: desfiles militares, discursos, domingos de golf, vacaciones por San Sebastián… "Juan Carlos I, el primero de la dinastía Franco, y Felipe, el segundo", escribía hace unas semanas Nieves Concostrina en su columna Borbolandia.
Pilar Urbano, una de las periodistas que más ha investigado esta etapa, siempre ha defendido que la Corona le debe su continuidad al dictador. En El precio del trono (Planeta) dejaba claro que el monarca vivió más de treinta años "en una cohabitación esquizoide" entre la Corte de Estoril y la del Pardo, el periodo que transcurre desde su tutela en Madrid por el dictador desde casi un niño hasta la muerte de Franco, un par de meses antes de que el monarca cumpliera 38 años.
La historiadora Ana Martínez Rus también describe la relación entre ambos como "prácticamente paterno-filial". "Aunque el niño tenía un tutor y a otra gente de la nobleza con la que estudió en el colegio de Las Jarillas, es Franco el que decide toda su formación", explica la profesora titular de Historia Contemporánea en la Universidad Complutense. "El padre, de hecho, le quiso mandar a la Universidad Católica de Lovaina, pero Franco se lo negó porque consideraba que debería tener una formación militar", sigue contando en conversación con Público.
De esta relación ha dado fe el mismo emérito en sus recientes memorias, donde reconoce haber llegado al poder gracias al dictador, con el que tenía "relaciones personales y frecuentes": "Si pude ser rey, fue gracias a él". Ya lo había confesado en una larga entrevista que concedió a José Luis Vilallonga en 1993, que se recoge en El Rey. Conversaciones con D. Juan Carlos I de España (Plaza y Janés): "El Ejército podría haber hecho lo que le diera la gana, pero obedeció al rey. Y seamos claros: le obedeció porque yo había sido nombrado por Franco, y sus órdenes, en el Ejército, incluso después de muerte, no se discutían".
Martínez Rus recuerda que fue el tirano quien lo nombró su heredero en 1969, poco después de que Juan Carlos jurara los principios del Movimiento Nacional: "Hasta el 68 él no cumple con uno de los requisitos fundamentales para el nombramiento, que era tener más de treinta años, y así se da el paso para la instauración que quería Franco, que no restauración monárquica, porque él lo que buscaba era dar respuesta a la continuación del régimen".
El dictador había tenido un accidente de caza en 1962 y es a partir de ese momento cuando se activa la "operación Príncipe", liderada por Carrero Blanco. Años antes, explica la historiadora, el actual exmonarca había emprendido una clara estrategia para posicionarse como cómplice del entonces jefe de Estado y única alternativa viable a su sucesión. "Pero es que él no era el heredero al trono. De hecho, nunca llegó a ser el Príncipe de Asturias, ese título lo llevaba Don Juan desde 1933", cuenta. Para salvar este bache, en palabras de Pilar Urbano, tuvo que "puentear" a su padre, rompiendo por completo la relación con su familia.
En estas mismas páginas revela que en su lecho de muerte el general le pidió que preservara la unidad de España, pero no que preservara "el régimen". "Sentí que me daba libertad para actuar", explica. En el libro, escrito junto a la biógrafa Laurence Debray, describe, incluso, cómo fue su primera conversación con el "generalísimo": "Tenía diez años y era la primera vez que me presentaba en el despacho de alguien tan importante. Vestido con su uniforme, se mantenía erguido y me observaba fijamente. (...) Y entonces vi un ratón, corriendo entre las patas del escritorio. Empecé a seguir al ratón con la mirada, y se dio cuenta: -¿Qué mira? -me preguntó.-¡Mi general, hay un ratón junto a usted! -respondí riendo".
Una de las cuestiones que más revuelo causó tras publicarse el libro en 2025 fue, precisamente, la cantidad de elogios que el monarca profería a Franco, al que dice haber "respetado enormemente", apreciando "su inteligencia" y su "sentido político". Asegura que admiraba su capacidad de resistencia y que jamás permitió que nadie lo criticara delante de él: "No tenía hijos varones. Quizá proyectó sobre mí un sentimiento paternal. No ocultaba su simpatía hacia mí, incluso cierta ternura y benevolencia. Se tomaba tiempo para verme con regularidad y mantener un diálogo constante".
Los motivos de huida
La polémica autobiografía tampoco esquiva los problemas judiciales y financieros del emérito, de los que la Casa Real ha preferido no escribir una sola línea en su web. El rey admite ser consciente de "haber decepcionado", haber frecuentado "malas compañías" y haber aceptado regalos que "pueden parecer inapropiados". Se refiere con esta confesión a los 65 millones que recibió de Abdalá, de Arabia Saudí: "Un regalo que no supe rechazar. Un grave error".
Entre la galería de imágenes y discursos que recoge la página oficial de la Casa Real para concentrar casi cuarenta años de reinado de Juan Carlos I no aparece una de sus frases quizá más conocidas: "Lo siento mucho, no volverá a suceder". En 2012, con España haciendo frente a las duras consecuencias de la crisis económica, el emérito se convertía en noticia tras tener que someterse a una operación quirúrgica de urgencia por las lesiones sufridas durante una cacería de elefantes en Botsuana.
"Puede parecer banal, pero en mi caso tuvo un efecto devastador sobre mi reinado y mi vida familiar. (...) Ensombreció mi reputación ante los españoles", dice a este respecto en el libro. Fue el principio de su declive y la antesala de los peores años para la monarquía desde su restitución en 1975. Entre 2012 y 2014 el apoyo de los españoles al régimen monárquico sufrió una caída histórica. Según el CIS, en 2013 se alcanzó el mínimo histórico con una nota media de 3,6 sobre diez –a este percance, se sumaba el caso Nóos y las primeras portadas sobre Corina–. Finalmente, en 2014 se vería obligado a abdicar, en 2019 a retirarse de la vida pública y en 2020 a fijar su residencia fiscal en Abu Dabi.
Sobre estos sucesos y todo el reinado desde 1994 a 2020, la página web oficial de la Casa Real dedica un único párrafo: "El 2 de junio de 2014 Su Majestad el Rey firmó y entregó al presidente del Gobierno un escrito en el que comunicó su decisión de abdicar la Corona de España. La Sanción y Promulgación de la Ley Orgánica de abdicación por S.M tuvo lugar el 18 de julio de 2014. Al día siguiente su hijo SAR el Príncipe Felipe fue proclamado Rey".
Este periódico se ha puesto en contacto con la Casa Real para conocer cuáles son las fuentes utilizadas para la redacción de la biografía del rey Juan Carlos y saber si hay intención de ampliar la información que se aporta, pero a la fecha en la que se publica este artículo no ha obtenido respuesta.

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