Una sentencia del Supremo acerca la retirada del monumento franquista de Tortosa: ¿y ahora qué?
El alto tribunal ha rechazado un recurso interpuesto por una entidad de extrema derecha contra la descatalogación del monolito, situado en el río Ebro a su paso por la ciudad.
La ley de memoria democrática de Catalunya, aprobada por el Parlament hace algo más de un año, establece la obligación de retirar en un periodo de dos años los símbolos de la dictadura.

Barcelona--Actualizado a
La retirada del polémico monumento franquista de Tortosa (Tarragona) está más cerca. El Tribunal Supremo ha rechazado el recurso de casación interpuesto por la Asociación Cultural Despierta España, una entidad de extrema derecha, contra la descatalogación como bien patrimonial protegido del monolito, situado en medio del río Ebro a su paso por la capital del Baix Ebre. El alto tribunal ha confirmado una resolución previa del Tribunal Superior de Justícia de Catalunya (TSJC), que ya avalaba la descatalogación de la estructura.
La Comisión de Urbanismo de Les Terres de l'Ebre aprobó definitivamente la modificación del planeamiento urbanístico de Tortosa en noviembre de 2020, con la que el monolito dejaba de ser un bien patrimonial protegido y permitía su retirada. En la resolución, el Supremo ha inadmitido el recurso por la "falta de fundamentación suficiente con singular referencia al caso" y porque considera que "el escrito carece de una adecuada justificación". Según los magistrados, no hay "interés casacional objetivo" para que haya "jurisprudencia" y "un pronunciamiento" del alto tribunal.
Una vez cerrado el último capítulo de esta batalla judicial, el único escollo que queda son las medidas cautelares que paralizaron la retirada del monumento y que están pendientes de resolución en el Jutjat Contenciós Administratiu Número 2 de Tarragona. En caso de levantarse, la decisión de retirar el monumento recaería de nuevo en la Generalitat. El Departament de Justícia ha confirmado a ACN que estudiará la sentencia del Supremo y sus "implicaciones". La Comissión por la retirada de los símbolos franquistas de Tortosa ha pedido al Govern que inste al juzgado a dictar sentencia y a levantar las cautelares.
Al menos desde 2010, partidos de izquierdas y entidades memorialistas han exigido el derribo del monumento, pero hasta ahora no lo han conseguido, pese a que el Govern confiaba en hacerlo en el verano de 2021. Cuando ya tenía toda la maquinaria a punto y los permisos pedidos y concedidos, un recurso del Colectivo para la Reinterpretación del Monumento a la Batalla del Ebro (COREMBE), aún por resolver, contra la concesión por parte del Ayuntamiento de Tortosa de la licencia de obra paralizó in extremis la retirada del monumento.
Con la aprobación de la ley de memoria democrática de Catalunya, hace algo más de un año, que entre otras cuestiones establece la obligación explícita de retirar en un periodo de dos años los símbolos de la dictadura, ERC presentó una enmienda en la tramitación de la ley para priorizar su retirada, en un plazo máximo de un año. Pero la batalla judicial iniciada por entidades de extrema derecha ha impedido comenzar los trabajos previos para sacar el aguilucho franquista.
El monumento franquista de Tortosa tiene una altura de 45 metros y es obra del escultor Lluís Maria Saumells. Lo inauguró el 21 de junio de 1966 el propio dictador. Se construyó para conmemorar los 25 años de la victoria franquista en la Batalla del Ebro. Originalmente se llamó Monumento en honor al glorioso ejército vencedor de la Batalla del Ebro. Costó unos cuatro millones y medio de pesetas y fue financiado por el gobierno civil de Tarragona, la Falange y a través de un recaudo —supuestamente voluntario y popular— que se hizo en diferentes municipios tarraconenses. Desde la recuperación de la democracia el monumento se ha modificado, con la retirada de varias inscripciones, placas y el anagrama personal de Franco.
Monumentos, plancas o rótulos de calles
Aunque no hay ninguno tan conocido y polémico como el de Tortosa, todavía hay decenas de monumentos franquistas o símbolos -como las placas de viviendas en los edificios construidos por el Instituto Nacional de la Vivienda o rótulos callejeros- esparcidos por Catalunya, aunque la mayoría de ellos han sido modificados desde su construcción original. Un ejemplo es el monumento dedicado a Alfons Sala Argemí, el primer Conde de Egara, que se ubica en la plaza del Doctor Robert de Terrassa.
Otros ejemplos son el monumento a las víctimas franquistas de Calldetenes, erigido en 1941 y que sigue en pie en la carretera de este municipio de Osona a pesar de varios intentos de derribarlo; el monumento a los caídos del bando fascista que hay en el cementerio de Tremps (Pallars Jussà), y al que se le ha retirado la placa de homenaje; o el monumento a los caídos del cementerio de Olot, del que hace más de una década se quitó el águila franquista.
El Ayuntamiento celebra la decisión
La alcaldesa de Tortosa, Mar Lleixà, ha valorado "positivamente" la decisión del Tribunal Supremo. "Vamos avanzando y dando pasos, aunque sabemos que todavía no se ha acabado en este proceso judicializado", ha remarcado Lleixà. Aun así, la alcaldesa de Tortosa considera que esta sentencia "da esperanza y se va siguiendo el camino, esperando que de una vez por todas pueda quedar resuelto". Lleixà ha reiterado que el consistorio hará todo lo posible para que justicia pueda retirar el monolito.
La retirada del monumento franquista en medio del río Ebro hace años que se alarga. Aunque ahora parece que es sólo una cuestión de tiempo, si el proceso judicial no recibe ningún revés más, todavía quedarán algunas cuestiones técnicas por resolver, como el permiso de la Confederación Hidrográfica del Ebro para acceder al río, contratar la maquinaria y esperar a los meses de verano, cuando el caudal del Ebro es más reducido. Por lo tanto, de nuevo, habrá que esperar.

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