Opinión
Sueños faisanescos
Por Javier Vizcaíno
Cacarea a todo volumen el faisán a la extrema diestra del kiosko y sus plumas sirven para dar rienda suelta a sueños con grilletes. En duermevela agitada, el editorialista de Libertad Digital imagina a su obsesión favorita entre rejas: “El tiempo dirá si Rubalcaba escala en responsabilidades políticas como forma de alejarse de las responsabilidades penales. Pero no sería la primera vez que un ministro del Interior socialista acaba en prisión”. Más cerca de la vigilia, el opinador mayor de El Mundo se conforma con menos. “Rubalcaba debe retirarse, Camacho debe dimitir”, anota en su carta a los reyes magos de la Audiencia Nacional.
A la izquierda de la pieza, el diario pedrojotesco nos regala la última fantasía animada de Luis María Anson. Zapatero conversa con su exvicepresidente. Olé, cuánto ingenio: “Carmina saldrá entonces del Gobierno porque quiero hacer ministro de Defensa a Pedro Zerolo. Debo mantener mi talante hasta el final. Nombré ministra de Defensa a una mujer embarazada para que la gentecilla esa del Ejército se diera cuenta de por dónde me paso yo a los militares. Ahora voy a nombrar ministro de Defensa a un homosexual, casado además con un tío, como Dios manda”.
Rubalcaba es Arias Navarro
El concurso de ocurrencias sobre el taimado cántabro sigue en La Razón, donde César Vidal ha hallado el non plus ultra del ingenio. Según él, Pérez Rubalcaba es un trasunto del último presidente de Franco. Tal cual: “Rubalcaba hace todo lo posible para, tras anunciar que 'ZP ha muerto', intentar que persista el régimen al que ha servido durante décadas. Cuestión aparte es que lo consiga. Como le pasó a Arias Navarro”.
En ABC, cuyos opinateros acusan los efectos de la canícula, el asunto propuesto para la siesta es la última chapa despachada desde el nido de la serpiente. “No fue casualidad que el comunicado se diera a conocer en el aniversario del asesinato de Miguel Ángel Blanco. Como si fuera un aviso para incautos y tontos útiles, ETA se ha presentado como tutor del éxito de Bildu y se ríe de todos los españoles”, escribe el editorialista sin darse cuenta, probablemente, de que sus palabras son una condecoración inmerecida y gratuita para los redactores de la cosa.
Y si buscan cómplices, María Luisa García Franco se los señala sin lugar a dudas desde La Gaceta: “Entre los socialistas y ETA hay una relación enfermiza de sometimiento”. Claro.